Teatro

“Mi afán siempre ha sido crear nuevos públicos”: Moisés Orozco





Por: Raúl Armenta Asencio

Moisés Orozco es uno de los directores de teatro en Guadalajara con mayor trayectoria y pasión por lo que hace. En sus obras se siente ese espíritu de crear un producto que le guste a la gente e invite a ver más producciones, porque en esta ciudad lo que falta es público, y no propuestas.

El radio es su más reciente obra, y aunque cuenta cómo el machismo dominaba a los Altos de Jalisco en la década de los ’60, es un texto que, si no fuera por la ambientación y el entorno sociopolítico, podría ser completamente actual.

A propósito de El radio, el machismo, su trayectoria y la creación de públicos, hablamos con Moisés Orozco.

¿Qué me puedes contar de esta obra, El radio?

Es una obra en la que tengo cifradas muchas ganas, mucha pasión y muchas ilusiones, porque es una obra muy local, muy nuestra, que nació de un relato que nos contaron en un pueblo de los Altos de Jalisco, donde un día estando de vacaciones, una maestra nos contó una historia que me conmovió y me gustó, y pensé en hacer un cortometraje con esta historia, pero yo estoy inmerso en el teatro, y el cine no es lo mío. Pasó el tiempo, y Marco mi hermano, que es actor y que escuchó el relato, escribió una obra de teatro que luego me enseño y me gustó mucho.

Es un relato que se desarrolla en las rancherías de los Altos de Jalisco, a mediados de los años ’60, en donde el protagonista es un radio de transitores. En ese tiempo, estos pueblos no tenían electricidad, y los radios de transitores, que llegaron de la gente mexicano que vivía en Estados Unidos, fue un milagro para la gente que vivía en estos ranchos, porque además de divertirse con la música y las radionovelas, servía como generador de avisos, pues algunas estaciones de las capitales transmitían hacia los ranchos para informar a la gente sobre cualquier tipo de cosas.

La obra se desarrolla en este entorno, es una historia de amor media frustrada, muy interesante. El conocimiento que tengo de esos lugares, me tocó conocer rancherías y gente que trabajaba con mis abuelos, queda muy palpada en esta obra.

Creo que es una obra muy local que me parece muy importante para el público tapatío y jalisciense, porque permite a la gente mayor recordar algunas cosas; y a los jóvenes les demostrará que hace cincuenta años no existía nada de la tecnología que tenemos ahora, que se vivía otro tipo de vida con algunas limitantes y otras riquezas que daba la vida más sana y social.

En el libreto se habla del machismo y la sumisión en los años sesenta, ¿qué tanto de ese machismo sigue vigente en nuestros días?

Curiosamente sigue vigente. Ha cambiado un poco, pero mucha gente que ha leído el texto dice que hay muchas personas que siguen viviendo lo que se relata en la obra. Toda esas tradiciones y costumbres, de la educación de padres a hijos que se tenía muy arraigada y cuadrada sobre el machismo y la mujer sumisa, entre otras cosas que se producían debido a la carencia de información que había en ese tiempo, siguen vigentes hasta cierto punto, tal vez no con tanta fuerza, pero hay gente que la sigue viviendo.

Y me imagino que se vive todavía más en pueblos como el de la obra…

Sí. Aunque la globalización está muy avanzada y han cambiado las costumbres, en los ranchos todavía se respira el ambiente original. En los pueblos todavía hay una doble moral, aunque ya están abiertos a ciertas manifestaciones artísticas.

Esta no es la primera obra que diriges en la que se habla del pasado, ¿qué te atrae de esto?

Me gusta mucho contar historias, y creo que las que se viven actualmente están muy contadas, basta con abrir la computadora o prender la televisión para conocerlas. Para mí el teatro es llevarte a otro lugar y a otra época, esa es la magia que tiene el teatro.

Siempre me ha gustado contar otras historias, soy adicto a desarrollar atmósferas diferentes en lo que se refiere a la parte de la producción artística, transportar a la gente con una historia que interese y que marque la identidad de nosotros como jaliscienses.

Ahorita hay muchas corrientes teatrales, que son muy válidas, pero si vienen de la Ciudad de México no son nuestras, tienen otro tipo de cultura. Mi afán siempre ha sido el captar nuevos públicos. Creo que hay una crisis muy marcada, aunque siempre ha existido en Guadalajara, donde la falta de público nos ha hecho aislarnos a pequeños teatros donde tener a treinta personas es todo un logro, mientras que hace quince años había temporadas larguísimas con obras que duraban tres o cuatro meses con cuatro o cinco funciones a la semana; a mí me tocó vivir eso. Ahora las instituciones culturales, sobretodo las de gobierno, ya no nos otorgan los espacios de manera constante, cada vez son menos las fechas que te dan, cada vez es más costoso estar ahí, y el temor de no llenar los foros ha hecho que el teatro local se lleve a cabo en espacios pequeños y con espacios reducidos.

Yo quiero rescatar al público que se ha alejado por falta de continuidad o de promoción. Ahora que estamos en el Foro de Arte y Cultura hemos tenido una serie de circunstancias que han hecho más difícil nuestra labor, nos han puesto una serie de obstáculos que hacen que sea cada vez más difícil llevar esto al gran público que se quiere tener para que se desarrolle la cultura teatral de Guadalajara.



¿Cómo contrarrestar esta falta de público en Guadalajara?

Toda mi vida en el teatro ha sido pensando en el público; claro que puedes tener tu estilo, pero yo pongo los pies en la tierra y sé que no hago teatro solamente para mí, quiero cautivar al público. Busco las historias que puedan interesar, a veces le doy al clavo y otras veces no, pero siempre pensando en no defraudar al público. Yo no quiero tener una función medio llena con gente de teatro.

Nosotros como teatreros tenemos parte de la culpa de que la gente no vaya al teatro, porque hay muchas obras muy pobres, comerciales y sin calidad, que no proponen nada que no esté visto. Somos muy autodestructivos, tratamos mal al compañero, y creo que eso es por falta de oportunidad: si no cuento con los medios para hacer una producción, no tengo público, y veo que alguien está logrando algo bueno, lo tenemos que criticar. Esto lo he visto en más de cuarenta años que tengo como teatrero.

Yo creo que la única forma de salvar al teatro y brindar una continuidad con una diversidad de propuestas es unirnos los teatreros de alguna manera, decir las cosas buenas y callarnos lo malo de los compañeros, hacer todo lo posible por hacer teatro de calidad, buscar apoyos para complementar nuestras producciones, etcétera.

Hace casi diez años fuiste el director de la Compañía Estatal de Teatro, ¿cómo ha cambiado la escena teatral en Guadalajara desde esos días?

Hay muchas propuestas diferentes, y siempre las ha habido. Creo que últimamente hay quienes están de acuerdo con propuestas como no actuar, no tener un texto original, entre otras, y esto ha hecho que los resultados dejen mucho que desear; hay quienes ni siquiera tienen entrenamiento actoral físico, y la gente que la ve no sabe ni qué está sucediendo.

Creo que cada propuesta en el teatro tiene lo suyo, y hay que saberla apreciar y no generalizar. Puede no gustarme la obra o la temática, pero veo que el montaje vale la pena, o la dirección, las actuaciones, etcétera. En ese sentido es mejor callarme lo que no me gusta y decir lo que sí me gusta.

En este sentido, ¿qué opinas de propuestas como el Microteatro?

Son válidas. Para mí sería difícil ser director de microteatro, a mí me gusta contar historias más complejas, que sea todo un espectáculo lo que va a ver el público. Hay gente a la que le puede gustar la propuesta del microteatro, pero a mí me gusta esa magia que tiene el teatro tradicional de estar detrás del telón como director, o estar completamente como espectador.

¿Estás trabajando en otro montaje actualmente?

No. Ahorita estamos de lleno con El radio, porque me ha exigido muchas cosas por el hecho de no tener una producción holgada en lo económico. Quiero hacer una segunda temporada al acabar ésta en el Foro de Arte y Cultura. Otro montaje será cuando un nuevo texto me guste y me conmueva, algo que no he encontrado.

Algo más que quieras agregar…

Hacer una invitación a la gente para que se dé el tiempo para ir al teatro y que me diga qué opinó de la obra, sea bueno o malo. Mi único propósito es satisfacer al público actual y crear público nuevo.

El radio se presentará en el Teatro Experimental de Jalisco (Calzada Independencia S/N, Núcleo Agua Azul), los viernes y sábados del 5 de mayo al 3 de junio de 2017, a las 20:00 horas. El precio del boleto es de $200.00 pesos entrada general, y $150.00 pesos para maestros, estudiantes y personas de la tercera edad.



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