Che Guevara: Valgo más vivo que muerto (Reseña)





Por: Raúl Armenta Asencio

Siempre he creído que tanto el Che Guevara como Fidel Castro, son falsos ídolos creados por un régimen que necesita la aceptación de los demás. Para mí, es como si ahorita consideráramos a Gustavo Díaz Ordaz como héroe de la patria.

Es por esto que, en un inicio, tomé el libro de Alberto Muller, Che Guevara: Valgo más vivo que muerto (Editorial Biblioteca Nueva), con cierta reserva; creyendo que se trataría de otro ejemplar en el que se ensalzaría las acciones de este “héroe”.

Sin embargo, fue muy grata, por lo menos para mí, la sorpresa que me llevé cuando lo terminé de leer. El autor se limita a exponer cómo fue la vida de Ernesto Guevara, en especial durante sus últimos años como guerrillero. El rigor periodístico es increíble. Pero vamos por partes.

El libro, de 227 páginas, está dividido en siete capítulos, que nos presentan pasajes importantes en la vida del revolucionario. Empieza con los viajes que hizo en motocicleta por Sudamérica, para después mostrarnos cómo es que llegó a Cuba.

Muller dedica gran parte de las páginas para demostrarnos cómo cuando Guevara se convirtió en un peligro para Fidel Castro, debido al cambio de ideas que tuvieron ambos (uno se inclinaba por el socialismo, y el otro por el comunismo; uno por China, y otro por la extinta URSS), éste último lo dejó desprotegido, de una manera completamente hipócrita, para después convertirlo en héroe nacional.

A través de una minuciosa revisión de sus cuadernos revolucionarios de El Congo y Bolivia, nos damos cuenta cómo Castro dejó a su suerte a Guevara, sabiendo el primero que esas eran misiones suicidas.

Me parece muy interesante que, a pesar de mostrar cómo Castro no se comportó como el hombre que decía ser, tampoco victimiza al Che, al darnos muestras que él tampoco era infalible, y que finalmente muchos de sus errores le costaron la vida.

Un excelente ejercicio periodístico para todos aquellos que quieran conocer más sobre la vida de dos revolucionarios que marcaron, para bien o para mal, la historia moderna de nuestro planeta. Un gran ejemplo de cómo tratar a los héroes revolucionarios, sin ensalzarlos ni hacerlos menos, dándoles el lugar que se merecen en la historia.



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