La navaja del silencio

Alfonso Díaz de la Cruz habla del abuso sexual en su nueva historia, A la orilla de la cama

El escritor mexicano, Alfonso Díaz de la Cruz, presenta su más reciente trabajo publicado, un cuento sobre el abuso sexual de una mujer y todo lo que debe hacer para salir de una relación que la tortura en muchos sentidos. A la orilla de la cama forma parte de la antología La navaja del silencio, que ya se puede adquirir a través de Amazon, y cuyas ganancias serán completamente destinadas a la fundación Vicki Bernadet, en Barcelona.

A propósito de A la orilla de la cama, el autor nos respondió el siguiente cuestionario.

¿Qué nos puedes contar de tu historia, A la orilla de la cama?

«A la orilla de la cama» narra la historia en retrospectiva de Aura, la protagonista, y los abusos que vivió por parte de su esposo desde su luna de miel hasta tres días antes del momento presente, situado en la orilla de la cama, en que Aura decidió poner fin a dichos abusos…

¿Cómo surge la idea de esta historia?

Hace un par de años, una fundación de Aguascalientes, Mujeres Cristalinas A.C. me invitó a participar en un evento y me solicitó un cuento que refiriera la lucha y la esperanza que una mujer, víctima de abusos (de cualquier tipo), pudiera tener. Un cuento que reflejara de manera general los abusos, pero que hablara sobre todo de esperanza. El cuento presentado fue el borrador, esbozo, del integrado en la antología. Digamos que fue la primera edición… y dista mucho del resultado final de esta versión final. Toda la parte intermedia, desde la boda y la luna de miel hasta el enfrentamiento final estaba ausente en el primer cuento.

¿Cómo surge la colaboración con esta antología?

En 2019, a iniciativa del escritor español Rubén Falgueras Pradas, se llevó a cabo la antología benéfica internacional «El Filo de ELA», con la finalidad de generar conciencia respecto a la Esclerosis Lateral Amiotrófica. El mismo Rubén convocaría a la creación de «La navaja del silencio», donde colaboraríamos 21 autores, varios de los cuáles ya habíamos colaborado en 2019.

¿Por qué escribir sobre un tema tan difícil como el abuso sexual?

Porque es necesario. Callar acerca del tema no lo erradica. El primer paso para resolver un problema es aceptar la existencia del mismo. Y escribir sobre ello es hacerlo visible. Es darle voz a los hombres y mujeres que lo han vivido y que no han podido hablar de ello.

Como psicólogo, ¿cómo abordaste el tema antes de escribir esta historia?

Fue muy difícil y, pese a tener la base previamente escrita, para la antología tuve que abordar ya el abuso como tal y describirlo. Ser realista implicaba escuchar historias, indagar, prestar oídos a quienes, por iniciativa, me compartieron sus historias (para nada ficticias) y transformarlas en un relato inventado cargado de realidad. Por otro lado, mantener el equilibrio entre lo real y la denuncia y no cruzar el límite a lo morboso, a la exageración o a lo ridículo. Escribir y reescribir la historia en varias ocasiones y darla a leer a varios lectores cero (algunos con historias personales de abuso sexual) precisamente para poder detectar si se había cumplido el objetivo.

Desde el punto de vista psicológico, ¿qué sigue para la protagonista?

Un proceso largo y difícil, pero necesario para la sanación. Aunque el cuento termina bien, la historia, en definitiva, no puede terminar ahí. La protagonista ha dado, sin duda, uno de los pasos más difíciles, pero no basta ese para concluir. Hay muchas heridas físicas, mentales y emocionales que han de sanarse y, para ello, se requiere un proceso largo y, en ocasiones, nada fácil. Sin embargo, la sanación ocurrirá. Y eso no es ficción.

¿Cómo hacer que las víctimas de abuso no se sientan culpables de lo que les sucede?

Muy difícil. Por un lado, los abusadores les hacen sentir que, en efecto, fue su culpa y, por otro lado, como sociedad tendemos a estigmatizar a las víctimas del abuso sexual. Señalamos y cuestionamos: la vestimenta, los horarios, los lugares… Como sociedad manejamos directa o indirectamente la creencia de que la víctima hizo algo para haber vivido el abuso. Un asco. No sólo el abuso sino las maneras en que denostamos la vivencia de la víctima: «Sí, lo vivió, pero…» No debería de haber peros. A nivel individual, la víctima de un abuso sexual podrá trabajarlo en terapia, con acompañamiento, con resignificaciones. De manera global, como sociedad debemos generar un cambio de conciencia y actitud, y dejar de justificarlo, dejar de minimizarlo, y dejar de generar argumentos para sostenerlo.
También es importante dejar de hacer oídos sordos. La realidad del abuso incomoda, y por eso giramos la cabeza, pero, como dije anteriormente, eso no soluciona nada. La antología contiene 21 plumas muy talentosas, da palabras, da voz, y me siento muy contento y orgulloso de haber podido participar de ella, pues es una iniciativa muy buena. Lo cierto, sin embargo, es que una antología de este tipo NO DEBERÍA DE EXISTIR. El abuso sexual no debería de ser un tema que habría que ponerse sobre la mesa, simplemente porque NO DEBERÍA DE OCURRIR.
Sin embargo, como aún ocurre, escribimos sobre ello. Una parte también es para recordar a las víctimas que no fue su culpa, que pese a lo que se pueda decir o se les intente hacer creer, en ninguna de las situaciones fue su culpa.

¿En qué estás trabajando actualmente?

Paralelamente al lanzamiento de la antología salió a la venta en Aguascalientes mi libro «Cuentos (no tan) comunes sobre personas comunes» y una parte de mí está enfocada a su promoción. Sigo, también, con mis colaboraciones semanales, quincenales y mensuales como columnista y articulista en Caile y Blackstone Magazine. Fui invitado a participar en una antología con motivo del aniversario de la Torre Latinoamericana y, si todo sigue conforme a lo planeado, saldrá a la luz en las próximas semanas. Además, me encuentro trabajando en un proyecto nuevo de cuentos propios, del cuál no anuncio mucho por ahora, pero espero que salga a la luz a finales de este año o principios del siguiente.

Algo más que quieras agregar…

Quiero aclarar, también, que ninguno de los que intervenimos en la antología sacamos ninguna ganancia económica de la misma. El cien por ciento de las ganancias de esta están direccionadas a la Fundación Vicki Bernadet, en Barcelona.

Finalmente, quiero agradecer a las plumas que generaron La Navaja del Silencio (a Rubén, a cada uno de los autores, a Gema Tacón, madrina de esta, a los correctores y a los maquetadores) y la hicieron posible. A ti, por la entrevista y, sobre todo, a cada uno de los lectores. El trabajo del escritor está incompleto si no hay un lector que lo sustente…

1 comentario sobre «Alfonso Díaz de la Cruz habla del abuso sexual en su nueva historia, A la orilla de la cama»

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