Arrullo al corazón

“Vivimos en un país que nulifica a los seres humanos de los 0 a 3 años”: Oz Jiménez





Por: Raúl Armenta Asencio

Tres amigos extrañan el suave arrullo que los regresará a dormir tranquilos. Lo buscarán en el mar, en la tierra y en el cielo. Una pareja repleta de sonidos, melodías y canciones los ayudarán en su búsqueda. Después de dulces momentos de juego encontrarán su arrullo al corazón y volverán a soñar otra vez.

Esta es la sinopsis de Arrullo al corazón, el tercer montaje para bebés de la compañía A la deriva teatro, que se estrenó con gran éxito el pasado 10 de febrero en el Conjunto de Artes Escénicas y que tiene programadas cuatro funciones más los días 17 y 18 de febrero a las 11:30 y 13:00 horas ambos días.

A propósito de Arrullo al corazón, el teatro para la primera infancia y la lucha de A la deriva teatro por visibilizar al público infantil, hablamos con Oz Jiménez y Cristina Martínez, actores en esta obra dirigida por Susana Romo.

¿Qué nos pueden contar de Arrullo al corazón?

Oz Jiménez: Es la tercera obra de A la deriva teatro que está dedicada a la primera infancia. Antes estuvo Dónde está Isabella y Piecitos, que era para niños de 0 a 3 años, y con Arrullos al corazón nos aventuramos a ir un año más arriba, de 1 a 3 años.

¿Cuál es la diferencia entre una obra para niños de 0 a 3 años y una de 1 a 3 años?

Oz Jiménez: Las grandes diferencias que muestran los montajes es que en las primeras dos no existe una historia lineal, sino que es más una serie de juegos, una serie de partituras musicales y corporales, que lo que hacen es llamar la atención de los niños.

A diferencia de los niños de 1 a 3 años que ya pueden hilar historias de manera aristotélica, por lo que Arrullo al corazón cuenta una historia lineal: se trata de tres personajes que pierden su capacidad de dormir porque perdieron su arrullo, su canción de cuna. Ellos se aventuran a buscarlo en el mar, la tierra y el aire, hasta que lo encuentran y vuelven a encontrar su capacidad para dormir.

Tiene que ver, también con el ritmo. Dónde está Isabella y Piecitos son más calmadas porque está pensada para niños más pequeños, por lo que todo es más lento y dulce, mientras que Arrullo al corazón, que es más veloz, aventurera, hay más juegos dentro del espacio, tiene un ritmo más acelerado.

La disposición del espacio también es diferente. Ahora estamos trabajando a la italiana: los niños frente a nosotros, y nosotros contando la historia en ese espacio. Esas son las grandes diferencias.

Cristina Martínez: Los montajes anteriores tomaban en cuenta el desarrollo cognoscitivo que tienen los bebés. Como los anteriores eran para niños a partir de 0 años, la diferencia es muy grande en comparación con el desarrollo de los niños que ya tienen un año. Todo eso se tomó en consideración a la hora de plantear las escenas, la música, los desplazamientos, cómo se iba a desarrollar la historia y el acomodo de la escenografía.


¿Cuáles son los retos de hacer teatro para la primera infancia?

Oz Jiménez: Un montón. Primero, poder visibilizar a los primeros años. Vivimos en un país que nulifica a los seres humanos de los 0 a 3 años, y lo puedes ver en el teatro, el cine y hasta en los museos: la entrada permitida para los niños es a partir de los cuatro años, si bien nos va, y si no, a partir de los seis; incluso en el camión, empiezan a pagar a partir de los cuatro años.

Estamos trabajando para un sector de la población que se encuentra en un estado de invisibilidad en nuestro país. Las autoridades no voltean a ver a la primera infancia como ciudadanos presentes, sino como potenciales adultos. Incluso nos molesta la frase de que los niños son el futuro del país; nosotros queremos defender el hecho de que los niños son el presente, y también los que tienen cero años.

Si bien son nulificados para todas las decisiones que se toman en cuanto infraestructura pública, generación de espacios, ofertas culturales, son uno de los mercados más grandes del país; la mayoría de las empresas que van dirigidas a los niños de cero a tres años, tienen mucha publicidad en medios de comunicación. Nulificamos a los niños como ciudadanos, pero sí los vemos como un sujeto del mercado.

Ese ha sido uno reto bien grande desde los otros dos montajes: hacer que incluso la institución cultural, como la Secretaría de Cultura, o Cultura UdeG en este caso, puedan visibilizarlo. Nos parece que ha sido una lucha constante y que ha rendido frutos: el simple hecho de que En dónde está Isabella y Piecitos, que estrenamos con la Secretaría de Cultura, pudiera movilizar al Teatro Alarife y a su personal para que pudieran tener cambiadores en los baños, espacios para los carriolas, que se le permita dar de comer a un bebé dentro de la sala, la cuestión de darle teta a un bebé dentro del espacio público. Todas esas cosas, que poco a poco se han ido modificando, son una lucha constante. El hecho de que Ticketmaster tuviera que crear un apartado de boletos para niños de menos de tres años, cuando tenían una leyenda de que no había venta para menores de tres años.

Cristina Martínez: Me gustaría comentar que hay países en Europa que tienen treinta años haciendo teatro para bebés, mientras que aquí en Guadalajara llevamos tres años haciéndolo. En el ámbito artístico también ha sido una lucha constante: que se considere a los bebés como seres capaces de percibir y disfrutar una oferta estética, porque hay personas que creen que los bebés no lo pueden disfrutar.

Por suerte, vamos paso a paso, luchando por visibilizar a los niños y a que tengan su derecho a la oferta cultural, porque los adultos tenemos una oferta enorme, a donde volteemos tenemos algo que escoger, algo que no sucede con los bebés.

Oz Jiménez: Incluso, dentro de la misma comunidad teatral se nos cuestiona si esto es o no es teatro, si un bebé es capaz de poner atención toda la obra, si lo disfrutan de verdad. Italia tiene treinta años, Argentina tiene quince, en la Ciudad de México tienen cinco o seis años trabajando en teatro para bebés.

También convencer a los papás de que van a disfrutar de una obra de teatro como si fueran a ver Frozen o Disney on Ice, que es el referente del teatro para niños. Esto es totalmente distinto, y los bebés lo disfrutan y lo pasan bien: incluso hay investigaciones científicas que hablan de que cuando un bebé es expuesto a una manifestación artística, estética y placentera, que es lo que hacemos, el desarrollo cognoscitivo es mucho mejor: las conexiones neuronales se hacen de una manera mucho más sólida; no solamente es una cuestión artística, sino que también es algo sobre el desarrollo humano, y hay mucha investigación al respecto.

Nosotros tenemos una investigación desde hace tres años, y tenemos el mismo equipo creativo desde hace tres años, porque creemos que la investigación debe seguir avanzando y cada vez tiene que ser más profunda.

Hay que convencer a los papás de pagar el boleto de su niño que no paga el del camión. Pero eso es parte de la lucha: si estamos haciendo un espectáculo para los bebés, tienen que pagarlo, porque está pensado como un espectáculo para su disfrute, eso es parte de la lucha de visibilizar a la primera infancia como ciudadanos.

Como actor, también es un gran reto. Yo soy egresado de la Licenciatura en Artes Escénicas de la Universidad de Guadalajara, y todo lo que me enseñaron durante cuatro años sobre cómo actuar, crear un personaje, no dar la espalda, es imposible hacerlo con los bebés; hay que desaprender todo lo que te habían enseñado como actuación y estar en un estado más limpio y puro que responde a los impulsos del momento: no hay un texto que nos tengamos que aprender, no hay un trazo escénico que nos tengamos que aprender, porque hay bebés que se pueden meter a nuestro espacio, algo que está muy bien; si quieren salir de la sala, comer, llorar, lo que sea, está bien, porque defendemos su derecho como espectadores.

Desde el punto de vista artístico-cultural, ¿qué otras formas hay de visibilizar a este público?

Oz Jiménez: Acabamos de tener, justamente el fin de semana pasado, un evento a nivel mundial, llamado Small Size Days, que es el día de las artes para los más pequeños. Hicimos una intervención pública en la Unidad Deportiva Tucson, donde dimos una función de El día de Amy. Esta intervención llamó la atención de los medios que no sólo lo cubrieron en la sección cultural, sino en la de Comunidad, lo que nos dice que la lucha por visibilizar a los primeros años ya no es sólo en el teatro o las artes, sino que también comienza a ser parte de la comunidad, pues les estás regresando los espacios a los niños para que los habiten.

A la deriva teatro tiene el Festival Internacional de Teatro Para los Primeros Años que se celebra en junio. Si bien tenemos muchas obras al respecto, también buscamos hacer mesas redondas sobre otros temas que tienen que ver con la primera infancia y que van más allá de las artes. Nosotros hacemos teatro, y es nuestra trinchera, pero creemos que nuestra lucha va más allá, y afortunadamente hemos encontrado en el camino muchos cómplices que se han sumado.


¿Qué les dirían a los papás para que lleven a sus hijos a Arrullo al corazón?

Cristina Martínez: Que es un montaje que está hecho pensando en los niños de uno a tres años; cada elemento, la música en vivo, los arrullos, los colores, todo lo hemos pensado especialmente en la etapa cognoscitiva en la que se encuentran los bebés.

Si no han ido a otro de los montajes que hemos hecho, los invitamos a venir y conocer la propuesta. Algo que es muy bonito es que al finalizar las funciones se acercan a nosotros los papás para decirnos que a sus hijos les gustó y disfrutaron el montaje. Hay un espacio al final de la función donde los bebés se acercan a nosotros a conocer el espacio, y es algo que disfrutan mucho.

Además, si bien es un montaje hecho para los bebés, no se olvida de los adultos. La familia la va a pasar bien.

Oz Jiménez: La van a pasar bien y va a ser un momento en el que podrán compartir con sus hijos una experiencia distinta a la que están acostumbrados: llevarlos a vivir una experiencia estética y placentera que busca provocar el encuentro entre papás, hijos, hermanos, abuelitos; y que, además, busca crear una comunidad que quiera visibilizar a los primeros años.

No se van a arrepentir, la van a pasar bien, y estarán apoyando a sus hijos a tener un crecimiento mucho más placentero, poniéndolos frente a experiencias que los ayudarán después en su vida como adultos o adolescentes.

¿Qué sigue para A la deriva teatro este 2018?

Oz Jiménez: Estamos viendo si se viene un cuarto proyecto de teatro para bebés, pero que se estrenaría en 2019. Lo que sí es seguro es que tendremos el Festival de Teatro para los primeros años en junio. Además, en febrero tendremos una participación especial en el Festival Visioni di Futuro, en Italia, donde seremos parte del festival más grande de teatro para los primeros años.

En febrero también tendremos la temporada de Hazme un hijo en el Conjunto de Artes Escénicas; y muchas sorpresas para el público joven.

Algo más que quieran agregar…

Oz Jiménez: Que es un proyecto apoyado por el FONCA, y que estaremos en una temporada corta. Los invitamos a hacer una compra anticipada, porque los boletos se están agotando rápidamente.

Arrullo al corazón se presentará los días 17 y 18 de febrero a las 11:30 y 13:00 horas ambos días en el Conjunto de Artes Escénicas (Periférico Norte #1695, Zapopan). Los boletos están a la venta a través de http://www.conjuntodeartesescenicas.com/ con un costo de $180.00 pesos para un niño y su acompañante y de $100.00 pesos por acompañante extra.


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