Mauricio Orozco

“El artista siempre va a buscar el caos para generar nuevas cosas”: Mauricio Orozco





Por: Raúl Armenta Asencio

El fotógrafo zapopano, Mauricio Orozco, pasó dos meses en Islandia tratando de salir de una crisis creativa. Sin embargo, no esperaba encontrarse con un país lleno de misticismo, donde conviven los cuatro elementos, y las formas de cohesión social son diferentes.

Como resultado de este viaje, Orozco ahora presenta la exposición, A veces extrañé las estrellas, que se inaugura el viernes 6 de julio a las 19:00 horas en la Galería Juan Soriano de la Casa de la Cultura Jalisciense (Calle Constituyentes #21, Guadalajara),

A propósito de A veces extrañé las estrellas, lo que encontró en Islandia y sus proyectos en puerta, hablamos con Mauricio Orozco.

¿Qué nos puedes contar de esta exposición, A veces extrañé las estrellas?

Es una exposición que llevo trabajando dos años. En esta ocasión, estoy presentando un anecdotario visual de un viaje que realicé a Islandia durante dos meses. A veces extrañé las estrellas tiene diferentes formas de leerse, pero lo que estamos tratando de hacer es generar una experiencia para el espectador, para que al momento en que él pueda entrar en contacto con las piezas, entienda cuál es la narrativa y el espacio que queremos presentar. Lo que estamos haciendo aquí es basarnos en la experiencia vivencial para poder generar una obra a partir de eso.

¿Qué te llevo a Islandia?

Para empezar, una crisis creativa que tuve: estaba buscando un reto para poder realizar un proyecto. Salí de México sin saber que quería realizar esta exposición, y las cosas se dieron de forma que terminé en Islandia; tenía un plan de quedarme menos tiempo, y al final se extendió.

Fue todo el misticismo que se dio entre el país, la gente, los mismos sentidos, en que se iba formulando cómo iba a hacer la exposición. Lo más interesante fue que el mismo trayecto fue guiando a la exposición: cuando volví, tenía muy poco material, en comparación con lo que he llegado a tener en otras ocasiones, pero fue un material muy bien seleccionado que, a partir de la misma selección, yo sabía qué quería mostrar, y era el mismo lugar el que me iba diciendo qué era lo más prudente y lo mejor.

Ya estando de vuelta en México, trabajando en la exposición, la cuestión del armado y la curaduría fue lo que nos dio la pauta que nos darle una narrativa que fuera de acuerdo con lo que se estaba buscando para este anecdotario.

Realmente, fue la aventura, el caos y la crisis lo que me guio hasta allá.


¿Cómo surge el nombre, A veces extrañé las estrellas?

A partir de una situación que sucede al norte del mundo en general, en donde el horario es muy extraño y existen seis meses donde el sol no se oculta, y seis meses donde no sale. Yo recuerdo que, en este trayecto, había algo que siempre estaba insistiendo, y era la falta de estrellas porque no había una noche como tal. Estos seis meses me faltó algo tan sencillo, como las estrellas.

¿Cómo esta falta de noche afecta tu proceso creativo?

Yo creo que fue un cambio muy interesante, porque me motivaba a generar una manera más cercana, y lejana a la vez, con el espectador, de decir que sí hay lugares donde podemos experimentar algo completamente diferente, donde te sales de ese común en el que estás inmerso, y que te lleva a una creatividad especial.

El artista siempre va a buscar el caos para buscar, para generar nuevas cosas. A fin de cuentas, estas formas de obligarse el artista a experimentar, es lo que se está mostrando en la exposición, y es lo que se va a encontrar: fotografías que nos van a dar la pauta para motivarnos a generar algo más: viajar, hacer, crecer, crear. A mí me gusta más llamar a la exposición como un anecdotario visual, porque es un pasaje por donde yo iba viajando, y es mi vista de esa Islandia.

Si tuvieras que definir con palabras a esta Islandia con la que te topaste, ¿cuál sería?

Mística. Es muy curiosa esta idea de que tienes una tierra de hielo, al mismo tienes una de fuego que convive en un espacio donde el agua está todo el tiempo, donde tienes la sensación de inmensidad, pero al mismo tiempo sabes que es un espacio muy pequeño por ser una isla, con muy pocos habitantes, ciudades pequeñas.

Se vuelve muy extraño. Se siente un misticismo en la gente y la forma en que se llevan a cabo las cohesiones sociales; pero, al mismo tiempo, es una invitación al externo a formar parte. Esas cuestiones van formulando una invitación a seguir el caos que te va enseñando el espacio. Lo que yo quise meter dentro de las fotografías fue un viaje interno que yo realicé para reencontrarme y generar nuevos casos de creación.

¿Estás trabajando en otro proyecto actualmente?

Sí. Es un proyecto, también fotográfico, de índole social, aquí en Guadalajara. La idea es hacer un proyecto en contra respuesta a la violencia de género que se está gestando en México. Lo que estamos haciendo es una combinación con un proyecto internacional, que es una asociación llamada Inside Out Project, que es una colaboración a nivel mundial. Lo voy a retomar en agosto, porque estábamos esperando a que pasara el periodo electoral.

Algo más que quieras agregar…

Invitarlos a que se paseen por la galería, y que se adueñen de la exposición: al final del día, es un proyecto para la gente.

A veces extrañé las estrellas, exposición de Mauricio Orozco, se puede visitar en la Galería Juan Soriano de la Casa de la Cultura Jalisciense (Calle Constituyentes 21, Guadalajara) hasta el 12 de agosto. Entrada libre.


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