La máquina de los finales perdidos

La máquina de los finales perdidos, teatro para reescribir las historias de refugiados y migrantes

A finales del año pasado, Borderline teatro se dio a la tarea de presentar a poblaciones callejeras La máquina de los finales perdidos, proyecto interdisciplinario donde un grupo de mecanógrafas/os aguardan para escuchar las historias de los especta-autores/as con el objetivo de cambiar el final de su historia o dar un cierre y, juntos, decidir cuál será el desenlace. En esta etapa, en conjunto con el Caracol A.C., se atendió a 20 personas en dos puntos de la Ciudad de México y se realizó un taller de teatro kamishibai en donde se dio final a las historias de Josué, Jonathan y Belem, personas que murieron en las calles.

En palabras de Itzel Enciso, directora artística, “trabajar con poblaciones callejeras fue reconocer la complejidad de las historias y como juegan muchos factores para que una persona llegue a la calle. En medio de la pandemia, con La máquina de los finales perdidos se abrió un espacio de encuentro, complicidad y el deseo compartido de que las condiciones fueran distintas. Y sí, mientras se dice tanto quédate en casa, hay quienes no tienen una o deben huir de ella por diversos factores como violencia, pobreza o miedo”.

Para arrancar 2021, este proyecto tendrá una serie de presentaciones con trabajadoras/es y personas refugiadas o migrantes que se encuentran en la Casa de acogida, formación y empoderamiento de la mujer migrante y refugiada (CAFEMIN); así como con las colaboradoras de MidesDH, consultoría integrada por profesionistas de diversas disciplinas con experiencia en migración, desarrollo, seguridad y derechos humanos.

Las fechas elegidas para llevar a cabo estas actividades son:

11 de enero: Función para trabajadores y colaboradores de CAFEMIN y MidesDH.

13 y 15 de enero: Funciones para personas refugiadas y migrantes.

22 de enero: Taller de arte objeto y teatro de objeto documental.

La máquina de los finales perdidos liga la nostalgia por un tiempo perdido y la posibilidad de reescribir la historia. Busca que los especta-autores/as se apropien de su historia y elijan cómo debe concluir a manera de liberación, es así como La máquina de los finales perdidos se vuelve un juego de complicidad con el tiempo, la mecanógrafa/o y el o la dueña de la historia.

Este proyecto busca promover la escucha y tejido de historias que convergen y comparten un espacio, aunque sea de manera transitoria: La casa de refugiados. La finalidad es generar empatía y propiciar un entendimiento entre grupos y personas de distinto origen. Generar un espacio de reflexión sobre la vulnerabilidad debido al desplazamiento por causas políticas, culturales, socioeconómicas, familiares, bélicas y otros conflictos internacionales (desplazadas, migrantes, deportadas, solicitantes de asilo y refugiadas) para reconstruir su proyecto de vida.

Esta actividad ofrece posibilidades, en las que se reflexiona a través del recorrido histórico y geográfico que ha llevado a cabo cada individuo. Hasta dónde han llegado y hasta dónde son capaces de seguir avanzando para construir el final que esperan de su historia. A partir del arte, se busca generar espacios y vínculos creativos que fomenten la comunicación y la relación armónica entre los que en ese momento comparten un espacio, generando vínculos de solidaridad y hospitalidad.

Como actividad complementaria, Bordeline Teatro impartirá un taller de arte objeto y teatro de objetos documentales a partir de los testimonios obtenidos de las personas migrantes y asociado a objetos que las acompañan durante el viaje. Se presentará como una reconstrucción de las historias otorgando la importancia de la memoria y la necesidad de validación en los espacios de tránsito y acogimiento para las personas que migran. Se llevará a cabo esta actividad con la intención de dejar una huella entretejida con personas que transitaron, con los que están en presente y las personas que seguirán llegando, de tal modo que se establezcan códigos para hacer valer los derechos de las personas. Al trabajar con adolescentes, se apuesta al trabajo honesto para validar la identidad y la integración justa.

Para el cierre de esta etapa en el mes de marzo se presentará en CAFEMIN un corto documental con la experiencia recogida en estas intervenciones.

“Nuestra próxima parada será para hablar con personas que se han visto obligadas a migrar con quienes reconocemos la palabra aporofobia, es decir, ese desprecio por lo pobre porque es al migrante pobre al que se dicrimina, al igual que a las personas que forman parte de las poblaciones callejeras. En estos dos mundos se cruzan discriminaciones y desigualdades, pero creemos que a través de la cultura se puede tejer un puente de raíces y respeto, un puente asertivo que, de manera comunitaria, teja nuevas narrativas y escriba historias más justas. Quizá el arte no cambia al mundo, pero es una posibilidad y las posibilidades generan movimiento”, concluye Enciso.

Créditos

Idea original: Itzel Enciso y Faviola Llamas

Dirección artística: Itzel Enciso

Mecanógrafos (performers):

Lena Bojorges

Ricardo Martínez

Ángel Rubio

Lorena Jáuregui

MiQuél

Michelle Ayala

Itzel Enciso

Asistente general: Ricardo Martínez

Asesora psicológica: Lena Bojorges

Música Original: MiQuél y Lena Bojorges

Difusión: Corina Rojas

***Proyecto apoyado por el FONCA (Sistema de apoyos a la creación y proyectos culturales)***

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