mariposas monarca

Santuario El Rosario, un lugar único para ver mariposas monarca


Texto e imágenes: Nancy Hernández

Año con año millones de mariposas monarca viajan más de 4,000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos, hasta los bosques de nuestro México, específicamente a los estados de Michoacán y de México, para refugiarse del invierno y reproducirse. Una travesía que les toma de 2 a 2 meses y medio. Este es uno de los fenómenos migratorios más espectaculares, de los cuáles somos privilegiados en ser testigos y que vale muchísimo la pena observar entre los meses de noviembre a marzo.

Te comparto mi experiencia en la visita al santuario de la mariposa monarca más grande de México y otros destinos de interés que puedes visitar en un fin de semana.

Día 1: Santuario de la mariposa monarca “El Rosario” y campamento Los Azufres “Laguna Larga”.

Partimos desde muy temprano desde Guadalajara hacia el Ejido El Rosario en Michoacán. El camino te tomará alrededor de 6 horas.

La Reserva de la Biosfera tiene una superficie total de más de 56,000 hectáreas y es una de las riquezas naturales de nuestro país declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008.

El santuario “El Rosario” se encuentra subiendo un camino por la montaña y se encuentra a una altitud de 3,200 msnm. La entrada tiene un costo de $40 niños y $50 adultos. Cuenta con estacionamiento y, además, encontrarás de camino a la entrada del santuario diversos locales y puestos de comida y artesanías a precios muy accesibles.

Puedes dar el recorrido ya sea a pie o a caballo (me parece mucho más recomendable a pie, ya que no es muy pesado y puedes detenerte a observar sin problema). Entre los árboles que habitan este bosque encontrarás oyamel, pinos y cedros. El camino para adentrarte en el bosque está marcado y ligeramente cercado, esto con la finalidad de apoyar a su conservación por lo que es importante no invadir, y también tratar de guardar silencio o hablar con voz muy moderada, esto para no molestar a las mariposas en su hibernación.

Este fenómeno me parece interesantísimo: las mariposas llegan a los bosques para descansar y lograr las condiciones óptimas para reproducirse y volver al norte del continente; ellas no depositan aquí sus huevecillos, sino que las depositan en la parte norte de nuestro país. La mariposa que llega a nuestros bosques es la primera generación, la mariposa migratoria, deja sus huevecillos en árboles del norte del país y mueren ahí. Las mariposas que nacen y que son la segunda generación siguen migrando hacia la parte central y norte de Estados Unidos, aquí vuelven a reproducirse dando una tercera generación, y no es hasta la cuarta o incluso hasta una quinta generación de mariposas monarcas, las que vuelan hasta nuestro país. Es una generación que jamás había conocido estos bosques. Imagínate, para cuando comience la migración invernal de mariposas hacia nuestros bosques mexicanos, varias generaciones de verano habrán nacido y muerto.

Los mejores meses para visitar este santuario son desde finales de enero a marzo, esto cuando la temperatura es un poco más alta y es en los días soleados cuando las ves en vuelo.

Es sumamente importante respetarlas, las mariposas se posan en tu cuerpo con los colores llamativos de tu ropa, como lo es la de color blanco, verde y naranja, además que buscan la humedad del suelo y es fácil aplastarlas accidentalmente, por lo que hay que tener mucho cuidado al transitar y evitar molestarlas o hacerlas volar innecesariamente.

Después de comer nos dirigimos al segundo destino, donde también pasamos la noche. Se trata del campamento turístico “Laguna Larga” que se convierte para los que lo conocemos en uno de nuestros lugares favoritos. Las panorámicas del bosque, el estar en contacto con la naturaleza rodeándote de esos enormes pinos, el clima frío, la hermosa laguna de la que toma nombre, y que con la luz del sol se convierte en un enorme espejo, el poder relajarte en sus albercas de agua azufrada termal, y descansar en sus cabañas o poder acampar casi en cualquier área de las instalaciones lo convierte en el sitio perfecto para la relajación y recarga de energías.

No quiero contarte mucho sobre este lugar para que lo veas con tus propios ojos y tengas tu propio juicio. Tiene restaurante, paseo en lancha, renta de cuartos o cabañas, las mencionadas albercas de agua termal y puedes conocer costos, servicios, visitar su galería y hacer reservaciones mediante su página de internet: http://www.lagunalargamich.com/

Solo te pido te des la oportunidad de recorrer y explorar los rincones, que te sumerjas en sus aguas terapéuticas, que vayas preparado para sus noches de temperatura muy baja y disfrutes de una buena fogata bajo la noche estrellada, te lo mereces.

Día 2: Pátzcuaro y la Isla de Janitzio

Después de tomar el desayuno nos dirigimos a uno de los pueblos mágicos de Michoacán más reconocidos gracias a sus festividades de día de muertos. Se trata del municipio de Pátzcuaro. Un pueblo colonial que conserva su estilo de fachadas de color blanco y rojo, y sus techos de teja.

Entre las actividades a realizar es dar un buen recorrido a pie visitando la basílica de nuestra Señora de la Salud, las postales que podrás tomar del antiguo templo de El Sagrario, el templo más representativo que reconocerás fácilmente por todas las fotos que seguramente has visto de los arcos en su fachada; el templo y colegio de la Compañía de Jesús, recorrer la casa de los 11 patios que es un antiguo ex convento de las monja dominicas y que actualmente tiene abiertos al público 5 patios donde se exponen productos de los artesanos locales; subir al pequeño mirador que está a un costado de la mencionada casa de los 11 patios; conocer su plaza principal, la plaza de Vasco de Quiroga en donde los domingos verás la típica danza de los viejitos; entrar al Museo de Artes e Industrias Populares, donde los guías te platicarán mucho sobre la historia de la región; y probar de su comida típica como lo son las corundas (tamalito triangular con salsa, crema y queso encima), la sopa tarasca (algo así como una sopa de frijol, tortillas, crema y queso), el atole de grano y la nieve de pasta.

A solo unos 15 minutos del centro de Pátzcuaro nos dirigimos al muelle San Pedrito, que me parece mucho mejor que el muelle general, principalmente porque tiene menos aglomeración de personas, que en temporada alta se puede resumir a largas filas de espera.

Después del viaje de unos 10 minutos en una embarcación para aproximadamente 40 personas, mientras ves a los pescadores en su actividad, llegarás a la Isla de Janitzio, coronada con el monumento a uno de los héroes nacionales, José María Morelos.

Verás también muchos locales y puestos de comida, souvenirs y artesanías. Lo más típico son toda clase de antojitos mexicanos y pescado.

Subirás muchos escalones serpenteando por locales hasta llegar a la cumbre, te cobrarán $10 p/p para acceder hacia la plazoleta donde se encuentra el mencionado monumento, donde desde su mirador podrás observar todos los alrededores, como las demás islas, el área de tirolesas, el pequeño panteón y las redes mariposa de los pescadores en el mal cuidado lago. Dentro del monumento de 47 metros de altura, existe un pequeño museo con murales algo deteriorados que puedes ver de cerca subiendo las escaleras en forma de caracol que te dirigen hasta el puño, narrando cronológicamente los hechos de la independencia de México; llegando hasta el puño hay un pequeño mirador donde puedes ver hacia el exterior, aunque la verdad nunca he llegado ya que la espera suele ser larga debido a la concentración de personas en tan reducido espacio.

Alrededor del monumento hay diversos puestos de bebidas y antojitos, muy recomendables.

Y para terminar de dar mención a estos dos sitios visitados el segundo día, quiero contarles que –seguramente como varios de ustedes- era mi sueño poder vivir en estas tierras las tradiciones y festividades de día de muertos, lográndolo el pasado año 2019 y llevándome una total decepción. Quizás alguna persona de los que me lean ya hayan visitado estos destinos en esas fechas de noviembre y podrán estar de acuerdo conmigo en que hay muchos mejores sitios, pues debido a su popularidad, es exagerado la cantidad de personas que los visitan. El estacionamiento se vuelve muy complicado, no disfrutas de los altares debido a los “turistas” irrespetuosos que sólo viajan por una foto, sin importarles su cultura, su significado y tradición; las filas se vuelven interminables, y para rematar, las personas exigen todo a la brevedad, no respetan indicaciones, espacios o tiempos, todo es caos y molestias dejando para el final (o de plano se les olvida) que nosotros somos los visitantes e invasores. Tristísimo.

Con esto no quiero desilusionarte, ya que, como te mencioné, hay mucho por conocer y recorrer, sólo por favor hazlo en fechas diferentes a noviembre, como lo es en esta sugerencia de tour.

Así que no dudes en vivir la experiencia de apreciación que la naturaleza tiene para nosotros y conoce más de México.

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