Huasteca Potosina

La Huasteca Potosina, maravillosa por naturaleza (Parte 2)





Texto e imágenes: Nancy Hernández

Si leíste la primera parte de la experiencia Huasteca Potosina, te darás cuenta de que me gusta que mi primer día esté lleno de actividades y mucha agua. Siempre, antes de partir, llevo conmigo una toalla y un cambio de ropa en una mochila pequeña, esa que es super guerrera pues no me importa si se moja o ensucia; además, llevo debajo ya el traje de baño puesto y ni me quito los zapatos acuáticos. En cambio, para este, mi día 2, lo dejo para algo mucho más relajado, sólo de caminata, exploración y observación; luciendo linda, cómoda y fresca.

DÍA 2: JARDÍN SURREALISTA DE EDWARD JAMES, XILITLA Y SÓTANO DE LAS GOLONDRINAS.

Me gusta levantarme muy temprano por la mañana, para aprovechar al máximo los días de estancia; además, en el camino encuentras dónde alimentarte. Sueles toparte por muchos lugares las gorditas rellenas, tacos con tortilla de harina, el tradicional zacahuil (uno de los platillos más representativos de la zona) y más, para desayunar.

Así llegarás listo y a muy buena hora para disfrutar del primer destino del día. Es de los más populares y místicos de la región. Hablamos del Jardín Surrealista de Edward James.

El acceso tiene un costo de $70 p/p y no hay reingreso.

Señalo el imaginarme -y que imagines como yo-  el lugar en aquella época, para así entender el motivo e importancia de este sitio; allá por los años 50, el que el poeta y escultor británico Edward James, después de viajar por todo el mundo y recorrer varias regiones de nuestro país, hasta toparse con la increíble belleza exótica del cafetalero pueblo mágico de Xilitla, se bañaba en el agua de Las Pozas, cuando -según cuentan-, al salir del agua, docenas de mariposas de diversos colores, se posaron a beber de su cuerpo, y tomó esa escena como la señal que pedía para establecer su edificación.

Cuenta con 40 hectáreas de territorio en total, de las cuales, 16 hectáreas están constituidas con 36 esculturas de concreto que tuvieron un costo aproximado de 5 millones de dólares.

Este no era el hogar fijo del señor James, sino que vacacionaba o estaba aquí por periodos indeterminados. Tenia especies animales muy exóticas, había jaulas para su conservación, además, de sus preciadas orquídeas, que perdió alguna vez cuando cayó una helada en el pueblo, allá por el año de 1962, por lo que también, entre sus esculturas, hay representaciones de flores y plantas.

El millonario y excéntrico señor, se paseaba por su “jardín del Edén”, llevando túnica blanca y una larga barba ya de ese color. Otras veces lo hacía desnudo. Mandó poner también una costosa iluminaria. Tenía trabajadores domésticos, cuidadores para sus animales y personas dedicadas a la construcción de esas esculturas que, mediante bocetos creados desde su imaginación, mandaba crear e instalar en su preciado jardín.

Entre los habitantes del pueblo era conocido como el “gringo loco”, y no permitía la entrada a ninguna persona. El señor Edward quería morir en este sitio y, que, con el paso del tiempo, las construcciones se vinieran abajo, pues, ese era el motivo por el cual, las construcciones no eran resistentes y estaban hechas a base de cemento, para que, como él decía, la naturaleza se encargara de reclamar su territorio.


Que curioso, ¿no?, darnos cuenta que ahora, cientos de personas de todo el mundo hacen fila diariamente para poder visitar su creación, maravillándose con la misma.

Dar una caminata por todo el territorio es todo un viaje. Hay pasadizos, escaleras que se elevan a la nada, ventanas que de vista tienen una pared (¿?), columnas que tienen la base arriba, o sea, que tienen su forma al revés, bambús, orquídeas, puertas… y todos ellos, cada vez más abrazados por la vegetación.

Entre los pros y contras están el que cada vez se deterioran más las esculturas, y hay ya edificaciones en las que se puede acercar y “trepar” de manera controlada, y otras, por ejemplo, mi favorita: el “palacio de los bambúes” el cual, en mi primera visita, pude subir libremente, en la segunda, solo de 4 personas a la vez, y en mi tercera, ya estaba prohibido el acceso. También, el clima es sumamente húmedo, sofocante y caluroso a la vez, lo cual hace que termines empapado en sudor, pero que también, te anime a nadar en las frías aguas de Las Pozas. Ten en mente que el lugar no cuenta con regaderas ni con un espacio donde guardar tus pertenencias. Llega lo más temprano posible, pues hay un número máximo de personas que pueden estar “dentro” de las instalaciones. En temporadas altas puedes hacer filas por periodos de hasta 3 horas.

Dentro hay un pequeño restaurante con alimentos deliciosos, pero, a mi parecer, con un menú de poca variedad y costoso. Hay un par de restaurantes fuera del sitio que cumplen con el propósito de saciar tu hambre, pero que tampoco me parecen de lo mejor.

A solo 15 minutos de distancia se encuentra el centro de Xilitla. Puedes ver la “Posada El Castillo”, la cual fuera también hogar del señor James que ahora funge como museo-hotel.

Y continuamos el viaje partiendo al poblado de Aquismón, al oriente del estado, rumbo a una de las 13 maravillas naturales de México, el Sótano de las Golondrinas, declarado área natural protegida desde el 2001. La entrada cuesta $30.

Este lugar fue formado por la erosión del agua durante millones de años en el suelo calizo. Su abertura tiene un diámetro aproximado de 60 metros, con unos 512 metros de profundidad y con un diámetro en el fondo de casi 300 metros. Es el sexto abismo subterráneo más profundo del mundo. Este lugar no resguarda golondrinas; en realidad, entre las especies que puedes encontrar hay loros, cotorras de cueva, murciélagos y vencejos de cuello blanco, que son las que confunden con golondrinas de las cuales toma de ahí su nombre.

Puedes visitarlo en el amanecer y apreciar la salida de aves o, como yo lo prefiero, arribar al atardecer y contemplar esa especie de ritual que las aves realizan para acceder a la majestuosa cueva. Es cautivante ver la forma y más que nada la velocidad con la que los vencejos entran al “sótano”.

Hay doy puntos de la abertura en donde encuentras personas que por una propina voluntaria y no obligatoria te amarran a una soga, por seguridad, para que puedas acercarte al fondo del abismo y observar hacia su interior, que como lo mencioné, es muy profundo y la visibilidad no te deja ir muy allá.

También, después de la salida de las aves por la mañana, puedes descender en rappel, que he encontrado en oferta desde $2000 hasta $4000, ofreciéndote todo el apoyo, equipo y caminata en el fondo.


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