Huasteca

La Huasteca Hidalguense: no importa a dónde voltees, encontrarás una maravilla






Texto e imágenes: Nancy Hernández

El fin de semana que abarcó del 25 al 27 de agosto del presente año, visitamos algunos de los lugares que conforman la Huasteca Hidalguense, gracias a la invitación de mi amigo Erick. Fuimos en autobús en una excursión organizada por una amiga de Erick.

Y aunque habrá personas que prefieran ir en su propio vehículo, ya sea por lo íntimo del viaje o por ahorrar un poco, lo aconsejable es precisamente pagar el servicio en tour. Acércate a una agencia de viajes, compra un paquete, o apúntate a alguna excursión, de las muchas que durante todo el año se realizan en diversas organizaciones desde Guadalajara.

Nuestro primer destino fueron Las Grutas de Tolantongo.

Estoy segura de que por lo menos has escuchado, o hasta visto un video de ellas alguna vez.  Es más, estoy casi segura de que si tú no las has visitado aún, más de algún conocido te ha contado maravillas del lugar.

Este sitio se ha vuelto muy popular gracias a la difusión constante y a que en realidad es un lugar espectacular. Definitivamente es uno de esos destinos obligados.

Salimos desde Guadalajara por la noche del viernes; se hacen alrededor de 8 horas de camino. Las Grutas de Tolantongo se encuentran San Cristóbal Municipio de Cardonal, Hidalgo.

La entrada tiene un costo de $140.00 diarios por persona. El estacionamiento cuesta $20.00 por día.

Si vas en excursión, como nosotros, llegarás al estacionamiento de autobuses, y ya desde ahí puedes observar los cerros; la vista es preciosa. Después, todos tendrán que subirse a unos camioncitos que proporciona el lugar, con costo de $20.00 por persona, para que estos te adentren a las instalaciones. Bajarás algunos kilómetros por curvas hasta el estacionamiento. Ahí encontrarás un mapa del lugar, que te recomiendo analices, ya que el sitio es muy extenso.

Nosotros decidimos comenzar la visita precisamente por las grutas; no sin antes desayunar. Hay diversas fondas donde se come rico y barato (y creo que eso es lo que todos buscamos). A lo largo de todo el lugar encontrarás fondas y restaurantes para todos los gustos y presupuestos.

Para guardar nuestras pertenencias rentamos  unos lockers. En este servicio se pagan $100.00 y puedes dejar tus cosas hasta las 5pm, y al regresar la llave, se te devuelven $50.00; o sea que el servicio en realidad cuesta $50.00.

Caminamos hacia las grutas. La cascada principal, simplemente te va a enamorar. Es este el lugar que proporciona el agua termal que corre por el río. Hay dos entradas hacia la gruta; en la de arriba, la cueva es más angosta y el lugar gracias al vapor, se siente más caliente; en la entrada de abajo el espacio es mucho mayor, hay chorros que caen del “techo” y puedes observar de cerca las estalactitas. Hay también cuevas más ocultas, te aconsejo recorras todo el lugar, cada rincón te sorprende por su belleza.

Desde ahí, corre el río. Gracias a las rocas cálcicas que con la corriente se disuelven de a poco, el agua termal toma esa tonalidad turquesa y los minerales sumados con la temperatura del agua, resultan relajantes y desintoxicantes para el cuerpo, ¡delicioso! Su profundidad no es mucha, tampoco la fuerza en la corriente, así que puedes quedarte por largos tiempos relajándote despreocupado.

Un pulque, botanita, una michelada, comida del día a buen precio y de buen sabor, un infaltable elote con mayonesa y queso y un duro grande al que le ponen hasta jitomate y col. Pansa llena y corazón contento.

En el estacionamiento donde te deja el camioncito al llegar, también hay camiones que por $8.00 por persona te llevan a Paraíso Escondido, donde se encuentran las famosas pozas.

Son un conjunto de ellas a diferentes niveles y dimensiones. La preferida por los turistas es la poza de hasta abajo y al extremo derecho. Es la más “grande” y con la mejor vista.

También ahí, a un costado de las pozas, encuentras el puente colgante, de larga extensión y muy buena altura, desde donde aprecias también el lindo paisaje; y a la par de este, un túnel donde el vapor y el agua te dan una experiencia bastante agradable.

Cerca de aquí encuentras el inicio de las tirolesas. Puedes tomar las líneas que decidas o bien tomar las 4 con las que se conforman en total. Costos: 1º y 2º línea $100.00; 3º y 4º $150.00 y completo $180.00.

Nosotros no pasamos la noche en el lugar, pero la recomendación es acampar junto al río. El camping no tiene costo, solo necesitas cubrir el precio de entrada por cada día de estancia, ya que el boleto es valido de 7am a 8pm, y no de 24hrs, como se pudiera creer.

Lo mejor es llevar todo tu equipo de campamento, pero si no cuentas con él despreocúpate, pues ahí podrás rentar todo, desde la casa de campaña con precios desde $100.00 a $180.00 dependiendo de su capacidad, colchonetas, cobijas, lonas, leña y todo lo que necesites.

También está la opción de hospedarte en alguno de los 3 hoteles que se encuentran dentro. “La Huerta”, “La Gruta” y “Molanguito” son sus nombres y los precios  van desde $600 a $1,100.00 por noche.

Ten en cuenta que para ninguna de las opciones puede haber reservaciones, así que llega temprano para elegir tu lugar de camping; o bien, a elegir el hotel y anotarte en lista de espera, pues las habitaciones se entregan a las 12hrs y conformen se desocupan, se les asignan a las personas de acuerdo a esta lista.

Recomendaciones:

  • Lleva zapatos acuáticos. Te salvarán la vida.
  • Lleva también funda para tu celular. Estoy segura que querrás capturar cada rincón, así que protégelo y despreocúpate. Además también en él puedes guardar un poco de dinero y así no traer más pertenencias en la mano y andar cómodo y ligero.
  • Las atracciones tienen ciertos reglamentos y horarios. Chécalos para que no tengas ningún inconveniente en tu estancia.
  • Ni pienses en visitar las grutas de Tolantongo en puentes o días festivos. No querrás hacer largas filas y encontrarte rodeado de muchísima gente.
  • De ser posible, consigue una lámpara a prueba de agua. Te servirá para explorar las grutas profundamente, y por supuesto, para las noches.

Nosotros salimos rumbo al pueblo de Ixmiquilpan. Llegando casi al centro del municipio vi desde mi ventanilla en el autobús un río cercado por imponentes ahuehuetes, haciéndome recordar el parque nacional Lago de Camecuaro, en Michoacán, del cuál les hablaré en una próxima entrada.

Nos hospedamos en un hotel que no recomiendo, así que omito su nombre. Lo bueno fue que se ubicaba cercano a la plaza principal, donde pudimos cenar y dar una caminata nocturna a los alrededores.

A la mañana siguiente, partimos muy temprano rumbo al pueblo mágico de Real del Monte.

No es por exagerar pero, estoy enamorada del lugar. Su temperatura baja, sus calles y callejones empedrados, empinados y de fachadas pintorescas te transportan a otra época. Real del Monte es un pueblo minero que tuvo su auge en el siglo XVIII.

Caminamos hacia la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, construida a finales del siglo XVII. Se puede observar un balcón en su fachada donde se encuentra la Virgen de Guadalupe.

Como llegamos muy temprano, encontramos los negocios aún cerrados; unos apenas abriendo sus puertas. Así que desayunamos en el mercado. Pedimos tacos de barbacoa, y no son como los conoces aquí, llenos de grasita, doraditos y pintaditos de rojo, sino que son en tortilla morada y blanditos; así también las quesadillas que podías ordenarlas con distintos guisos, frijolitos (que por cierto, aquí se comen los frijoles negros) y su respectivo café de olla. Todo delicioso y económico.

Poco a poco el pueblo cobraba vida. Podías ver en los alrededores boscosos cómo la densa niebla se levantaba poco a poco. Encontrabas en cada esquina negocios y hasta puestecillos callejeros que ofrecían los tradicionales pastes, que son como una empanada rellena principalmente de papa, frijol, chorizo, etc.; incluso las hay dulces, pues, a pesar de ser una receta que los conquistadores trajeron, los lugareños las adaptaron con sus ingredientes. De hecho, en octubre se celebra en la localidad el Festival Internacional del Paste, con actividades musicales, culturales y por supuesto gastronómicas.

Una actividad recomendable es visitar el Museo de Acosta, con un recorrido de aproximadamente 1.5 horas y te dan una explicación muy buena. El acceso tiene un costo de $40.00 y no se permite tomar fotografía o video, pues este tiene un costo extra.

También después de una caminata un tanto prolongada hacia lo alto del pueblo, puedes visitar el Panteón Inglés; solo ten en cuenta que el acceso se permite hasta las 6pm. El lugar es místico.

Para finalizar nuestro viaje, hicimos una última parada en los Prismas Basálticos, en Huasca de Ocampo.

Estas son una de las 13 maravillas naturales de México, y sólo encontrarás 3 sitios en total como este en el mundo.

Según la geología, los prismas se formaron por el derrame de lava al fondo de la cascada de agua helada, que con la fuerza de la caída y del paso de los ríos durante millones de años, se tallaron las estructuras geométricas que podemos observar. También se dice que el lugar era un antiguo pantano. La coloración oscura de sus rocas se debe a que se componen químicamente de magnesio, hierro y calcio, principalmente.

En este lugar se puede acampar, o también hay cabañas  para rentar. Dentro de las actividades está una tirolesa, nadar en las albercas, visitar su pequeño mirador y pasar por su puente colgante y, porqué no, hasta dar un paseo a caballo.

Hay diversos locales de comida y artesanías. También hay áreas verdes para jugar futbol o hasta armar un picnic.

Y sé que esto es solo una parte de las maravillas que encontramos en el estado de Hidalgo, así que sin duda volveré.

Y tú, atrévete a explorar Hidalgo, México.



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