Todo, todo

Todo, todo (Reseña)






Por: Raúl Armenta Asencio

¿Qué está dispuesta a hacer la gente por amor? No digamos un amor de madre o padre hacia su hijo. Pensemos en un extraño con el que apenas nos hemos encontrado un par de veces, además de algunas conversaciones a través de correo electrónico.

En Todo, todo, se nos cuenta la historia de Maddy Whittier, una chica con una de esas enfermedades extrañas que aparecieron en el Siglo XXI, y que no puede salir a su casa, pues podría morir al primer contacto con algún germen o bacteria.

Sin embargo, cuando Olly Bright se muda a la casa del lado, la vida de Maddy da un vuelco de ciento ochenta grados, pues cree que conoce qué es verdaderamente el amor; situación que la llevará a desafiar a su madre y dejar su hogar, aunque esto signifique su muerte.

A pesar de que está llena de lugares comunes y con un final bastante obvio, Todo, todo es una buena opción para ir al cine este fin de semana; especialmente con una cartelera como la que hay actualmente, llena de cintas de acción y muchísimo presupuesto.

Todo, todo, en ese sentido, viene a ser un oasis. Estamos ante una cinta para ir a ver con la pareja, relajarse un poco y redescubrir qué es el amor. La película saca risas y lágrimas por igual, pero nos obliga a pensar en qué estamos dispuestos a hacer con y por la persona que amamos.

Una cinta linda y cursi para pasar el rato, volver a enamorarnos de la vida y apreciar los pequeños detalles que hacen especial nuestra existencia, y que damos por hecho todo el tiempo.

No quisiera cerrar esta reseña sin mencionar que Todo, todo está basada en la novela homónima de Nicola Yoon. No la he leído, así que no puedo decir si es mejor, peor o igual, si tiene una buena adaptación, etcétera; pero sí sé que quiero leerla lo más pronto posible.

Todo, todo es una película dirigida por Stella Meghie, con guion de J. Mills Goodloe, basada en el libro de Nicola Yoon. Cuenta con las actuaciones de Amandla Stenberg, Nick Robinson, Anika Noni Rose, Ana de la Reguera y Taylor Hickson. La música es de Ludwig Göransson. Tiene una duración de 96 minutos.



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