La vida misma

La vida misma (Reseña)


Por: Raúl Armenta Asencio

El narrador en el que no se puede confiar es un recurso literario y cinematográfico muy utilizado para dar la sensación de que no sabemos qué es lo que está pasando en el producto cultural que estamos consumiendo. Hay ejemplos donde el resultado es muy pobre (completamente predecible). Y, sin embargo, también hay veces que, a través de una historia bien contada, logra sacarnos de nuestra zona de confort y mover fibras interiores, obligándonos a cuestionar qué es lo que sabemos de una historia (que, incluso, podría ser la nuestra). Y, justamente, la vida misma puede ser un gran ejemplo de un narrador en el que no se puede confiar.

Llega a salas comerciales una cinta que, en un principio, no tiene pies ni cabeza; cuyos primeros diez o quince minutos son una sucesión deprimente de hechos que, incluso, hace que nos queramos salir de la sala. La vida misma nos cuenta la historia de vida de un par de familias cuyos destinos se cruzan por casualidad y en el accidente y la tragedia.

Will y Abby son una pareja que está esperando a su primera hija en Nueva York. A un océano de distancia, en España, Javier e Isabel se van a vivir al rancho de un millonario que cultiva olivas. A lo largo de cinco capítulos, y casi dos horas, seremos testigos de sus vidas: sus momentos felices, los dramas por los que pasan. Pero siempre con el narrador en el que no se puede confiar como personaje principal.

La estructura narrativa de La vida misma es genial. No sólo logra un drama conmovedor incluso para los más exigentes, sino que nos invita a plantearnos cuáles son las decisiones de vida que nos convierten en quienes somos (algo tan simple como dónde sentarse en un camión). La historia se ve guardando secretos que poco a poco iremos conociendo y que le dan redondez a la cinta.

Una cinta digna de verse en esta temporada en que parece que no hay mucho que ver. Si bien tiene algunos detalles que le quitan mérito (la grabación del sonido en la parte española es muy defectuosa), La vida misma es un recordatorio de por qué vale la pena vivir. Y de que no sabemos qué es la vida hasta que esta sucede.

La vida misma es una película escrita y dirigida por Dan Fogelman. Cuenta con las actuaciones de Oscar Isaac, Olivia Wilde, Annette Bening, Mandy Patinkin y Jean Smart. La música es de Federico Jusid. Tiene una duración de 117 minutos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.