La piel fría

La piel fría (Reseña)





Por: Raúl Armenta Asencio

¿Cómo es nuestra convivencia frente a quienes son diferentes a nosotros?, ¿cuál es nuestra primera reacción al verlos?, ¿qué hacemos para tratar de aclarar nuestras diferencias y tener una mejor relación con ellos? Estas son solo algunas de las preguntas que nos hacemos al terminar de ver La piel fría, la más reciente cinta del francés, Xavier Gens, y que llega a salas comerciales de México este fin de semana.

En La piel fría conocemos la historia de un hombre que llega a una isla desierta en la Antártida, para medir el viento, justo cuando está a punto de comenzar la primera guerra mundial. Ahí se encuentra con Gruner, un viejo extraño que vive en el faro de la isla.

Todo parece marchar bien, hasta que se da cuenta de que, por las noches, salen unas extrañas creaturas, una mezcla entre pez y humano, a atacar a todo lo que se mueva. Así, Gruner y el otro hombre deberán unir fuerzas para acabar con esta suerte de plaga.

La verdad, la cinta no es muy entretenida: no es una cinta de acción y aventuras, pues. Basada en la novela homónima de Albert Sánchez Piñol (que no he leído, por lo que hablaré sobre la adaptación), La piel fría no logra dar a entender un sentido, una idea detrás de su producción.

Sin embargo, sí hay un elemento a destacar en La piel fría: la fotografía es maravillosa. Durante buen rato, y como para justificar el hecho de una historia sin mucho que contar, vemos paisajes de la isla en la que se alojan los dos hombres, y no podemos hacer nada más que desear ir a donde sea que estén, aunque sea por un rato, y descubrir la naturaleza salvaje y pura, donde el hombre aun no ha hecho estragos.

La piel fría es una opción para salir al cine este fin de semana si lo que se busca es un producto que impresione visualmente. Y si se está dispuesto a salir con un poco de sufrimiento, al no haber entendido del todo lo que sucedió.

La piel fría es una película dirigida por Xavier Gens, con guion de Jesús Olmo y Eron Sheean, basado en la novela de Albert Sánchez Piñol. Cuenta con las actuaciones de Ray Stevenson, David Oakes, Aura Garrido, Winslow M. Iwaki y John Benfield. La música es de Víctor Reyes. Tiene una duración de 108 minutos.


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