El legado

El legado (Reseña)


Por: Raúl Armenta Asencio

Hay películas de las que no hace falta decir mucho. Dejan al espectador igual que como entró a la sala de cine: con una vaga sensación de pérdida del tiempo. El legado, que llega esta semana a salas comerciales, es una de ellas.

Basada en su cortometraje, Bag man, Jonathan y Josh Baker llegan a la pantalla grande para presentarnos la historia de Eli Solinski, un chico negro en una familia de blancos que lucha por sobreponerse a la muerte de su mamá. Las cosas no van muy bien, y la llegada de su hermano, Jimmy, quien acaba de salir de la cárcel, solo se las dificultan más.

Los problemas, por llamarlos de alguna forma, comienzan cuando Eli se encuentra con un arma espacial en un edificio abandonado. A partir de ahí, y a raíz de la violenta muerte de su padre, los dos hermanos deberán huir de toda clase de enemigos: desde padrotes hasta seres de quién sabe dónde, pasando por un matón que quiere venganza.

Ya lo mencioné arriba. El legado está basado en un cortometraje. Y el gran problema con la cinta (al igual que muchas otras que también están basadas en relatos cortos) es que no da para mucho; o, por lo menos, no con la estructura que el guionista, Daniel Casey, le da a la historia.

Con una hora y cuarenta y dos minutos de duración, El legado es una cinta lenta con personajes bobalicones que hacen todo lo que está en sus manos para acabar mal: Eli es un chico pseudorebelde que se quiere sentir importante; su hermano, pareciera, sólo quiere volver a la cárcel.

Lástima. El legado parecía una cinta con potencial, pero las decisiones creativas hacen que el espectador salga como entró a la sala. La historia no logra atrapar al espectador y los personajes poco ayudan. La publicidad de la película dice: “Algunas cosas no deberían ser encontradas”; yo diría: “Algunas historias no deberían ser contadas”.

El legado es una película dirigida por Jonathan Baker y Josh Baker, con guion de Daniel Casey. Cuenta con las actuaciones de Myles Truitt, Jack Reynor, Dennis Quaid, Zoë Kravitz y James Franco. La música es de Mogwai. Tiene una duración de 102 minutos.

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