Cristobal Colón

Un tal Colón

Por: Alfonso Díaz de la Cruz

Desde nuestra educación primaria aprendimos (y algunos llegamos a repetirlo tantas veces que incluso hasta lo memorizamos) que Cristóbal Colón fue un navegante genovés que, con apoyo de los Reyes Católicos, Doña Isabel I de Castilla y Don Fernando II de Aragón, zarpó hacia el occidente un viernes 3 de agosto de 1492, para arribar a lo que más tarde se le llamaría “Las Américas” el 12 de octubre del mismo año.

Como si tal información fuese suficiente, la asumimos como cierta y la repetimos tantas veces que no nos atrevimos a cuestionar lo que, a la vista sale de contexto y hace ruido. ¿Cómo es que alguien nacido en Génova (que por aquellos tiempos se encontraba bajo la tutela de los reyes franceses) fue recibido y, sobre todo, financiado, por la corte del naciente reino que, en poco tiempo, se le denominaría como el de España?

Las hipótesis son de lo más variopintas y no pocas son las que sugieren que Cristóbal Colón no era genovés en lo absoluto y que estaba más relacionado a la Corona de Aragón que lo que pudo haber estado a la francesa o italiana. El hecho de que sus relatorías se hicieran en castellano, gallego o catalán, en lugar de francés o italiano, sugiere esto, pues, por mucho que hubiese recibido el apoyo de las Coronas Castellana y Aragonesa, parecía manejar muy bien las lenguas habladas en el Reino y desconocer las de allende sus fronteras.

De tal guisa que se ha teorizado mucho a lo largo de los siglos acerca del verdadero origen (y hasta del nombre) del navegante que sentara uno de los grandes hitos de la historia, ubicándolo como de origen judío, portugués, gallego y hasta catalán.

Esta última, naturalmente, es una de las hipótesis defendidas (o, por lo menos, aceptadas) en la ciudad de Barcelona ─otrora conocida como La Ciudad Condal ─, pero también fuera de ésta. Incluso se sugiere que su origen judío se centra en juderías catalanas. Palabras más, palabras menos, se sugiere que Cristóbal Colón se llamaba en realidad Joan o Cristòfor Colom (Juan o Cristóforo Palomo, desde la traducción literal) y que había fungido como almirante al servicio del rey Juan II de Aragón (predecesor de Fernando, el Católico). Esto explicaría las facilidades con las que un explorador obtuvo audiencia con los reyes y el financiamiento de ellos para una aventura que, desde la cosmogonía de la época, rayaba en lo descabellado.

Se sugiere, además, que el navegante Colom o Colón no salió del Puerto de Palos, como se nos ha enseñado, sino del puerto de Pals, cerca de Barcelona, en Cataluña.

Pero si esto fuese cierto, ¿cómo es que no hay registro claro de ello y se acepta más una teoría de la que tampoco hay registros claros, como la del genovés y el puerto de Palos?

Para ello también hay hipótesis que sugieren la realidad. De entrada, debemos recordar que en 1492 no solamente se hace el descubrimiento europeo de las civilizaciones americanas, sino que es el mismo año en que los reyes católicos logran expulsar a moros y judíos de los reinos peninsulares y conforman la unificación de estos bajo su Corona, trayendo muchos cambios no solo para el mundo sino para los reinos y provincias que estaban bajo su protectorado. Uno de los primeros decretos que se realizarán desde las Cortes será el de prohibir que se hable (o escriba) en cualquier lengua que no sea el castellano en todo el reino. Esto explicaría el porqué la mayor parte de la correspondencia de Cristóbal, Joan o Cristòfor, incluso siendo de origen catalán, se expresara en ella en castellano. Al poco tiempo, empero, la Corona emitiría un edicto en que prohibiría a los catalanes (navegantes y comerciantes durante centurias por excelencia, y con los que la Castilla había tenido constantes problemas) viajar al “Nuevo Mundo”, reservando ese derecho principalmente a castellanos.

En este sentido y desde las nuevas disposiciones monacales, poco importaba si Colón fuese catalán, pues era, sobre todo, español y representante de dicha Corona, por lo tanto el origen no era tan importante como las riquezas que se descubrieron en el Nuevo Mundo y que catapultaron al joven reino Español a convertirse en poco tiempo en uno de los mayores imperios de la historia.

Como todo, esto queda en hipótesis. Se han encontrado manuscritos de su hijo que afirman que Cristóbal era genovés, al igual que se han encontrado otros donde afirma que su padre quería mantener su origen y lengua materna en secreto.

Sea como fuere, en la ciudad de Barcelona, al término de la Rambla, a unos pocos pasos del Mar Mediterráneo, se yergue, imponente, una estatua del navegante que señala en dirección al puerto. ¿Qué tiene esto de interesante? Que en lo absoluto está señalando a América, que se encontraría dirección Rambla arriba, sino que señala hacia el lado contrario; hacia el sureste, hacia donde se encuentran las Indias, el lugar al que Colón había direccionado sus barcos y a dónde creyó haber llegado. Los menos románticos se van por lo más pragmático: señala al puerto porque hizo su travesía por mar.

Esto último es más un dato curioso que un sustento a las hipótesis, pero resulta interesante cómo una ciudad con la que Colón aparentemente no tuvo relación, le rinda tan delicado homenaje…

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