«Defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo»

Por: Alfonso Díaz de la Cruz

El problema no está en la opinión sino en el hecho de creer que tiene una validez absoluta. Creemos que la opinión, por tener derecho de tenerla, se equipara a la verdad universal y, por ende, nos molestamos con aquellos que no opinan igual a nosotros o que demuestran que nuestra opinión es algo equivocado.

Trátese de reglas ortográficas, leyes matemáticas o hechos científicos, tendemos a debatir simplemente de nuestra opinión y denostamos las evidencias simplemente porque no estamos de acuerdo como si éstas se construyesen (en especial las leyes matemáticas y los hechos científicos) desde nuestra opinión: «Yo opino que la gravedad no existe», «yo opino que el virus es una invención del señor Gates» …

Al final, si la evidencia en contra es contundente, pretendemos escaparnos o justificarnos (para mantener lo dicho) con el siempre fiable «Bueno. Esa es mi opinión y debes de respetarla», como si las evidencias y hechos se tratasen meramente de opiniones, como si todas las opiniones fuesen igual de certeras, como si fuesen igual de necesarias. Al final, si uno demuestra que la opinión está errada, se termina siendo un intolerante…

Por otro lado, recordemos, el tener derecho (a opinar, en este caso) no conlleva la obligación de ejecutar. Tal y como es mencionado de tanto en tanto en los foros públicos: «Tampoco es de a… la fuerza… opinar».

El hecho de tener derecho a ejercer la opinión debería de traer consigo la responsabilidad de saber que la opinión puede estar equivocada, que puede haber evidencia que pruebe el error y que, si tal fuese el caso, uno debería de asumir el error y corregirlo, modificando su opinión, en lugar de denostar la evidencia con la frase previamente mentada.

En enfrentamientos de opinión contra opinión puede haber matices e igualdad de condiciones; en enfrentamientos de opinión contra hechos y evidencias, las opiniones, relativas, terminan en segundo (o tercer) término ante lo absoluto de la evidencia. Una característica de la opinión también suele ser esta, que carece de evidencia absoluta.

Pero bueno, que al final esto es solo mi opinión y no tengo hechos científicos que la validen. Aún así, debe de ser respetada porque manifiesta mi libertad de expresión y la libertad de expresión es algo que debe ejercerse y respetarse a diestra y siniestra puesto que, como dijo Voltaire, «No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo».

O al menos, eso es lo que muchos afirman u opinan que dijo. Lo cierto es que esa frase ni es de él ni se encuentra, como muchos afirman, en su tumba. La frase en cuestión se encuentra en el libro «Los amigos de Voltaire», de la escritora Evelyn Beatrice Hall, admiradora de Voltaire, quien mediante esta frase buscaba sintetizar el pensamiento del filósofo.

Era su opinión, misma que muchos adoptaron como una verdad absoluta en lo referente a Voltaire.

Como dato extra y final, la inscripción que sí puede leerse en la tumba del mentado pensador es, en una traducción no del todo certera: «Combatió a los ateos y a los fanáticos. Inspiró la tolerancia. Reclamó los derechos del hombre contra la esclavitud de la feudalidad».

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