Me viene un modo de tristeza

Veinte años después, Rosa Nissán publica nueva novela


Siguiendo el hilo de Novia que te vea e Hijo que te nazca, la autora nos cuenta aquí la historia de Oshinica -una suerte de alter ego-, quien primero cuestiona y luego rechaza las costumbres de su familia y del patriarcado para aprender a despojarse de miedos, de ataduras y convertirse por fin en lo que siempre deseó: una mujer valiente, libre; una escritora con fuerza propia; una «caballera con armadura».

«Me viene un modo de tristeza es su última novela. Tremendamente inquieta. Oshinica es un personaje indispensable en la literatura mexicana y en la reivindicación de los derechos de la mujer. Rosa Nissán intenta explicarse el significado de la cultura judía y logra entenderse a sí misma a partir de esa pertenencia.», comenta al respecto la escritora, Elena Poniatowska.

Del prólogo de Elena Poniatowska

La más libre de todas las escritoras mexicanas

Rosa Nissán es distinta a todas las escritoras de México por una razón: es una mujer libre. No nació libre, al contrario, nació dentro de una armadura de prejuicios y prohibiciones. “Para mí —dice María Esther Núñez, también escritora y su gran amiga—, su cualidad más importante es el grado de libertad con el que vive”.

Las inesperadas lecciones de libertad que Rosa Nissán nos ha dado son muchas. Una mañana, sin más, rompió mi rutina de trabajo y exclamó: “Vámonos al Desierto de los Leones”. Y sin más, su automóvil —que parece carromato de gitana— tomó la dirección del Desierto; se estacionó, echamos a caminar y ya dentro de las gruesas paredes del convento ordenó: “Ahora, Ele, grita: ‘¡Soy joven, soy bella, soy chingona!’”. “¿Cómo crees, Rosa?”. “Tú puedes, abre la boca, te van a oír los árboles”.

Ese grito que surgió de sus pulmones hace años no ha dejado de recorrer desiertos, lagos y playas del Caribe. Desde su primer libro, Novia que te vea, Rosa liberó de leyes y prejuicios a muchos de sus seguidores de la comunidad judía y la no judía y también me liberó de tantas telarañas en ojos y oídos. Ese grito ha marcado la obra novelística de Rosa con el sello de la liberación…

El aplomo de Rosa Nissán se lo da su vida y su obra, o mejor dicho su vida-obra, porque ella se construyó a sí misma a medida que publicaba sus novelas con sangre y lágrimas…

Rosa Nissan

«Hace veinte años se publicó mi última novela. Esta Rosa es otra. Una Rosa nueva que tiene entre sus mayores placeres reflexionar con otra/o sobre lo que aprende día a día y compartir dudas, ideas, dolores y placeres con los nuevos ojos que da la vida para ver el mundo. Y es que ya entendí. Leer es leerme. Mucho leo. Me leo, mucho me descubro. ¡Qué placer! Esta satisfacción se amplía cuando estoy con quienes disfrutan tanto como yo, compartiendo. Con estas lecciones crucé el umbral de una nueva década. ¡La estación número 80! Motivo de alegría es conocer cómo voy envejeciendo por fuera y por dentro. Porque también tiene una parte interesante. A los treinta y cinco años me pregunté: ¿cómo quiero envejecer? ¿Soy todo aquello que no me agradaba? ¿O soy ahora más de lo que soñé, más de lo que imaginé en mis sueños más locos? Soy la que jamás se atrevió, ni siquiera a imaginar. Sí. Me gusto.»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.