Beatriz Espejo

Recibir un premio con el nombre Inés Arredondo es un honor muy emotivo: Beatriz Espejo


Dividir la literatura en masculina o femenina es un absurdo; para mí solo existe un tipo de literatura: buena o mala, aseguró Beatriz Espejo, ganadora de la primera edición del Premio Bellas Artes de Literatura Inés Arredondo, que reconoce a escritoras mexicanas mayores de 55 años cuya trayectoria haya enaltecido la literatura de nuestro país.

Entrevistada por el Instituto Nacional de Bellas Artes, la narradora y ensayista declaró ser admiradora de Inés Arredondo. “La admiré cuando estaba viva y ahora más. Sus libros me parecen extraordinarios, escribió poco pero no tiene cuento malo. Cuando leí Los espejos, inmediatamente le hablé a su casa a las diez de la noche para felicitarla. He escrito sobre ella varios ensayos”.

Y agregó: “Recibir un premio con el nombre Inés Arredondo es un honor muy emotivo, es una gracia que el cielo me otorga y estoy muy contenta de haberlo recibido, sobre todo en un momento en que una empieza dudar si lo que hace sirve o no sirve. Este tipo de gratificaciones afianza mucho la confianza en uno mismo”.

Beatriz Espejo, nacida el 19 de septiembre de 1939, en Veracruz, señaló que no existe influencia de Arredondo en su obra. “La influencia es muy difícil sugerirla. No creo tener influencia de Inés Arredondo, porque cualquier escritor que imita a otro está condenado a muerte. Sin embargo, reconozco que la admiro y la he proyectado en mis clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM”.

La autora de Muros de azogue, Julio Torri, voyerista desencantado y Alta costura dijo que sus influencias provienen de distintos géneros literarios, y añadió: “Me considero una lectora voraz, y desde los 12 años me he enfocado a ser escritora, estoy tratado de conseguirlo”.

¿Hay algún libro en particular por el cual quisiera ser recordada?, se le preguntó a la multipremiada escritora.

En realidad, es muy difícil contestar esa pregunta porque uno nunca sabe cuál puede ser el libro que puede ser el fundamental. Yo tengo cierto apego a El cantar del pecador, publicado por Siglo XXI; las novelas Todo lo hacemos en familia, que ha tenido varias ediciones, y ¿Dónde estás, corazón?, que apareció en Alfaguara. De mis cuentos es difícil elegir cuál es el que me parece mejor. Esto no lo sé, es el público el que lo decide.     

En caso de no haber sido escritora, ¿le hubiera gustado ejercer otra profesión?

Nunca me lo propuse. Siempre quise ser escritora, pero en caso de no haberlo sido hubiera elegido decoradora de interiores. No sé, nunca lo he pensado, la verdad. Yo soy una mujer de ideas fijas, que se ocupa de lo suyo y no se mete con nadie.

Está a punto de cumplir 80 años, ¿qué significa para usted la literatura y la escritura?

Ambas son partes fundamentales de mi vida, como lo ha sido siempre. Es fundamental la literatura, la vocación, el ejercicio literario constante y, por supuesto, la amistad, el amor, los hijos, el hermano, la familia. Estas son mis grandes preocupaciones.

¿En qué material está trabajando actualmente?

Estoy escribiendo dos libros de cuentos, cosa que nunca me había pasado. Uno se llama El castillo de la memoria, que es una compilación de los cuentos sobre mi infancia y mi primera juventud; aún están en proceso. El otro todavía no tiene título. Hasta ahora le he puesto Otras ocurrencias, pero no es definitivo, quizá se llame Safo y otras historias.

¿Escribe todos los días?

Casi siempre. Lo que sí hago es corregir todos los días. Ahora, estoy corrigiendo un artículo sobre Virginia Woolf que voy a publicar en un libro de ensayos sobre mujeres importantes de la literatura universal.

¿Cuál es su opinión sobre la literatura femenina y masculina?

Yo no creo que haya literatura femenina o masculina. Es obvio que el punto de vista de las mujeres difiere del de los hombres, por lo general. La temática familiar es muy común en las mujeres. Muchas escritoras hablan casi siempre del amor desdichado y yo siempre hablo del amor dichoso.   

A lo largo de su trayectoria, la escritora Beatriz Espejo ha obtenido varios reconocimientos, entre ellos el Premio Magda Donato por Julio Torri, voyerista desencantado; el Premio Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada 1993 por El cantar del pecador y el Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 1996 por Alta costura. Además, en 2009 recibió la Medalla Bellas Artes, como un reconocimiento a sus más de 50 años de trabajo literario.

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