Parras de la Fuente

La Serie Editorial Patrimonio, del INAH, presenta libro sobre Parras de la Fuente






En Parras de la Fuente, Coahuila, historia y arquitectura se desgranan como uvas para vendimia: casas antiguas, huertas, construcciones dedicadas a la producción, acueductos, molinos y obrajes, también un estanque, los “Baños Villarreal” y varias acequias construidos entre los siglos XVI y XIX coexisten en 158 manzanas que en su conjunto fueron decretadas Zona de Monumentos Históricos en 1998. Ahora esa riqueza es compartida por el INAH con el gran público en el nuevo título de la colección editorial Patrimonio.

Parras de la Fuente Zona de Monumentos Históricos es el noveno volumen de la Serie Patrimonio, editada desde 2013 por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con la finalidad de motivar a los lectores a la valoración de las áreas del país con dicho decreto y que a la fecha suman 59, dentro de las cuales se encuentra Parras de la Fuente.

En la histórica ciudad coahuilense, el fuerte sol del desierto se mitiga con sus numerosas fuentes de agua, la sombra de los nogales y la humedad de los viñedos. El aire tibio del corto verano parece mezclar el olor frutal con las imágenes de antiguos edificios coloniales, de gruesos muros de adobe y altos techos de tejamanil y vigas, como la Ex Hacienda San Lorenzo, donde se conservan desde hace 450 años, oscuras cavas repletas de barricas de madera para madurar el jugo de uva.

En tanto, el agua no deja de correr por la calle Orilla de Agua. Regala a los transeúntes el eco de su murmullo, atrapado en la dura roca de los acueductos. Los autores de los textos recopilados en este volumen coinciden: “En Parras de la Fuente no se puede separar la arquitectura del entorno: un ejemplo de la adaptación del hombre a medios agrestes, como el desértico, y su transformación a través de la captación del agua que baja de los manantiales de la sierra, elemento esencial para el desarrollo de la vida humana desde tiempos muy antiguos”.

“Hay que dar espacio al tiempo y tiempo al espacio” dijo Felisa Aguilar, presidenta del Consejo de Paleontología del INAH e investigadora en Coahuila desde hace 13 años, tras destacar la conexión que propone la publicación, entre el espacio físico y lo que ha desarrollado ahí el hombre a través del tiempo. De este modo, invitó a leer el volumen tratando de identificar los aspectos bióticos y abióticos que han quedado presentes en Parras, dando forma al patrimonio cultural: su arquitectura particular para aprovechar el agua y la interacción social que el vital líquido provoca en los habitantes de esta ciudad.

“Los elementos bióticos y abióticos de un espacio físico han permitido el desarrollo de Parras, generando diferentes momentos en la historia de la vida y de la cultura: desde los dinosaurios, hace 72 millones de años ―la región de Coahuila es una de las más ricas en vestigios de estos seres y de fósiles del Cretácico, en México― hasta el ser humano. La historia de este lugar es ejemplo de cómo el agua ha sido crucial para el desarrollo de la vida y el establecimiento de las sociedades. El agua cambia la fisonomía de una ciudad: desde sus colores hasta la dinámica de la comunidad”.

La historiadora Mariana Coria, de la Universidad de Claustro de Sor Juana, definió a la obra editorial como un viaje de la imaginación, accesible y disfrutable, desarrollado a través de textos de lenguaje ágil y literario que vinculan la historia natural, social y cultural de Parras de la Fuente, desde la paleontología, arqueología y arquitectura, hasta la gastronomía, abordados de manera sencilla.

Destacó a la vid como eje en el desarrollo cultural de Parras de la Fuente, donde se estableció la primera vinícola de América, la cual hasta la fecha produce algunos de los mejores vinos de México, de acuerdo con la enóloga Tatiana Torres Medina, también académica del Claustro de Sor Juana.



Mariana Coria dijo que al hablar de cultura nacional siempre se hace énfasis a elementos de origen mesoamericano dejando en el olvido productos del mestizaje, y la alimentación es un ejemplo; comentó que respecto a la tradición culinaria de los estados del norte existen malas interpretaciones de pobrezas culturales, cuando hay una riqueza en cada una de las culturas del mundo.

En un texto de su autoría que forma parte de la publicación presentada, menciona a Parras de la Fuente como lugar meritorio en la gastronomía mexicana, porque cuenta con tierras que se distinguen en la calidad del suelo, que combinadas con el clima dan la atmósfera exacta para crear vinos de talla mundial.

El patrimonio y los valores históricos y culturales de Parras de la Fuente hicieron que recibiera el reconocimiento federal mediante la declaratoria de Zona de Monumentos Históricos. La poligonal comprende 386 edificios con valor histórico, construidos entre los siglos XVI y XIX. La estructura social y urbana se organiza a partir de barrios históricos, edificados sobre una traza determinada por las irregularidades del terreno y por un sistema hidráulico conformado por arroyos, estanques y acequias que dieron origen al asentamiento.

En la ciudad se generan perspectivas interrumpidas por calles quebradas, y en la traza urbana destacan espacios abiertos, como la Alameda Independencia, los jardines o plazas del Beso y Zaragoza, así como plazuelas, los panteones San Antonio y San José, y diversos templos de culto católico: los edificios emblemáticos de la ciudad.

La misión pueblo de Santa María de las Parras se fundó en 1598, por el padre jesuita Agustín de Espinoza y el capitán de justicia, mayor Antón Martín Zapata, pero el poblamiento de la región comenzó hacia 1580 con el establecimiento de indígenas tlaxcaltecas y familias de españoles, principalmente la de Francisco de Urdiñola, quien dio origen a varias haciendas y en 1594 fundó la primera empresa productora de vino en la Nueva España.

El INAH investiga y protege el patrimonio cultural de Parras de la Fuente desde 1980, cuando inició la catalogación de los monumentos históricos. Posteriormente, realizó los estudios de gabinete y campo para el proyecto de Declaratoria como Zona de Monumentos Históricos. El decreto se publicó el 18 de febrero de 1998.

Actualmente, explica Francisco Aguilar, director del Centro INAH Coahuila, el instituto trabaja en la concientización de sus pobladores sobre el valor patrimonial de Parras de la Fuente, quienes en muchos casos ya no son originarios de la ciudad. Asimismo, reactivó la Junta de Conservación y Protección del Patrimonio Cultural en la Zona de Monumentos de Parras, y mantiene una estrecha relación con el municipio para trabajar en la conservación de la zona histórica.

Un proyecto más de ese trabajo de concientización y divulgación es este volumen que ahora se presenta al público. Parras de la Fuente es la primera ciudad del norte de México que entra a la Colección Patrimonio, y la única con declaratoria en Coahuila.



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