La fundamentalista, una obra sobre el peligro de los extremos


Texto: Raúl Armenta Asencio / Imágenes: Pili Pala

Para San Agustín, el alma humana se divide en tres: la que quiere que hagamos el mal, la que quiere que hagamos el bien, y la que está en medio, que lucha contra las otras dos para crear un equilibrio. Del mismo modo, muchos artistas se han esforzado en decirnos que la vida no es ni buena ni mala, ni negra ni blanca, sino que existe en un punto medio que está lleno de matices, de grises, que le dan sentido a nuestra existencia.

El problema con la sociedad actual es que, a pesar de contar con acceso a miles de años de información al alcance de la mano, se ha ido llenando de personas que no están dispuestas a cambiar de opinión, aunque tengan datos que respalden al otro; así, nos encontramos con gente que cree que la tierra es plana o que la biblia es una narración con exactitud histórica.

Justo en este contexto, el dramaturgo finlandés, Juha Jokela, escribió La fundamentalista, obra de teatro que ahora llega a la Ciudad de México bajo la dirección de Ignacio García y con las actuaciones de Luis de Tavira y Aurora Cano.

En La fundamentalista conocemos la historia de Marcos, un clérigo que se reencuentra con Heidi, a la que había dejado de ver treinta años antes luego de que él intentara abusar sexualmente de ella en un retiro espiritual.

Pero Heidi ya no es la misma mujer de antes. Ahora ha ingresado a una secta llamada Iglesia de la Palabra Viva que le ha lavado el cerebro y la ha convertido en una fundamentalista religiosa que no acepta ninguna forma de pensar con respecto a Dios y a la Biblia que no sea la que esa Iglesia le ha enseñado.

Los problemas se dan porque Marcos es un sacerdote liberal, que cree que la iglesia católica debe modernizarse para que la gente deje de huir de ella. Sus ideas chocan completamente con las de Heidi, hasta que él decide dejar de ser sacerdote.

Durante dos horas, el espectador ve una obra bien lograda en el ámbito de la puesta en escena y con un guion que nos invita a reflexionar sobre dos puntos muy específicos: ¿quién es el verdadero fundamentalista en la historia? Y la supuesta superioridad moral de los que no creen, esos que de inmediato se presentan como ateos.

Y es que La fundamentalista, al principio, parece una obra que está en contra de la iglesia o de la religión y los efectos que tiene en algunas personas; pero en realidad está en contra de los extremos, de no aceptar la opinión de los otros por ninguna circunstancia. Y es ahí donde se inscribe la importancia de ir a ver esta puesta en escena: no solo vivimos rodeados de fundamentalistas religiosos, sino que cada vez más vemos gente que, a pesar de la evidencia, no acepta otras formas de pensar en términos políticos, científicos y culturales.

Aun más: como los fundamentalistas se están aprovechando de gente que no tiene una personalidad bien definida, como los adolescentes que están siendo atraídos por el islam para convertirse en bombas humanas que acaben con el equilibrio que tenemos como sociedad.

Por otro lado, hablo de la “superioridad” de los que no creen en dioses o religiones porque el humor de la obra está basado en eso: burlarse de Heidi que cree que la biblia y los evangelios son hechos históricos a ser considerados al pie de la letra. Sí, nos reímos porque sabemos que no es así, pero al final estamos haciendo menos las creencias de alguien que probablemente no tuvo la misma educación que nosotros y que, definitivamente, no tuvo las mismas experiencias.

Quizá lo único que hace falta en La fundamentalista es que se le dé más palabra al personaje de Heidi, pues todo es narrado a través de la visión de Marcos: si estamos hablando de no caer en los extremos, la historia debería ser narrada desde los dos puntos de vista.

A pesar de esto, La fundamentalista es una obra entretenida para pasar un buen rato al tiempo que pensamos en el papel que tienen los fundamentalismos en nuestra sociedad.

La fundamentalista es una obra dirigida por Ignacio García, escrita por Juha Jokela. Cuenta con las actuaciones de Luis de Tavira y Aurora Cano. Se presentará en el Teatro Salvador Novo del Centro Nacional de las Artes del 11 al 29 de septiembre de 2019. Los boletos se pueden adquirir a través de Ticketmaster.

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