Renato Tinajero

Fábulas e Historias de Estrategas (Extractos)






Con permiso del Fondo de Cultura Económica, reproducimos íntegros cuatro poemas, además de la deliberación del jurado, publicados en el libro Fábulas e Historias de Estrategas, del poeta Renato Tinajero, y que se hiciera acreedor al Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2017. El libro, que es una coedición del FCE, la Secretaría de Cultura, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Instituto Cultural de Aguascalientes, ya está a la venta.

El jurado del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2017, compuesto por Javier Acosta, Jorge Esquinca y Minerva Margarita Villarreal, por unanimidad, decidió entregar el premio al trabajo titulado Fábulas e historias de estrategas, firmado bajo el pseudónimo de El Gato de Schrödinger, por tratarse de un libro de gran precisión formal y de extraña belleza que mediante la apropiación de una metáfora -el juego del ajedrez- consigue crear un discurso poético complejo, compuesto por diversas capas de sentido, donde se explora la relación del individuo frente a la maquinación del poder, a través de un desplazamiento del lenguaje que a su vez potencia y expande una visión enigmática del encuentro del ser humano con el todo: la vida como una partida en la que se indaga el vínculo con la materia, el sueño, el plano metafísico y la resolución del vacío, siempre pendiente de la responsabilidad de cada movimiento, pues cada acción concreta un acto, y cada acto una responsabilidad.

• DONDE EL ALFIL NEGRO TOMA AL PEÓN Y ÉSTE MUERE
En el color del peón me reconozco. No en la gloria del alfil.
Feliz quien no ve llegar la tarde
porque sólo conoció la claridad del día.
Quien vive atento al Hado en la abundancia vive.
La noche llega igual para quien duerme en la intemperie
que para aquel que goza de casa y blando lecho.
Haz una almohada blanda de tus manos
vacías. ¿Es menos cierto abril? ¿Sus flores se rezagan
para el que menos tiene? Antes se dirá
que el que no goza paredes más pronto ve los campos,
le son más familiares, más amigos,
pues casa le son y de ellos toma
cobijo y alimento.
Recordar no quieras, que es fardo poco leve
juntar vientos. Que en cada sol renazcas.
El olvido es de los fuertes. Sé fuerte. Como el arroyo
que la estación renueva en el deshielo, brotar debes
y fluir, que todo fluye. Caminos no transites:
camino sé tú mismo de tus huesos.
Ni la honra ni el deber, sino la dicha, exijas
al presente. Aprende así a fluir. Ya ves que te es extraña
la gloria del alfil.

Pues que sabes el valor de la renuncia y a ti mismo renuncias,
mapas, montañas, puertos ya te son indiferentes.
Lo cierto es el instante que posees.
Lo demás es inquietud y niebla y apariencia. Fiebre es.

• SÚBITAMENTE LLAMA EL COLOR DE NUESTRAS ARMAS
Como criba donde alcanzan semejanzas las semillas
-cebada a la cebada,
trigo al trigo-,
El blanco al blanco, el negro a la negrura,
madera con madera se agruparon.
Es así como empezó. Tabula rasa. La batalla.
Aquí se enfrentan simétricos olivos.
Un peón ha roto el cerco y no hay retorno.
¡Aprisa! ¡Aprisa! Levanten a estirones el telón.
No haya temor. Los tambores tocan la danza esperada de los sables.
Un abedul, otro abedul, tañen a coro.
Súbitamente llama el color de nuestras armas.

Y es tan claro, en su vehemente eternidad, este presente.
Y es tan claro. Pero el tiempo, pedernal oscuro, se abre paso.
Afilan la misma flecha la acción y el pensamiento.
Llama a la puerta una estampida
feroz de mil rinocerontes. Y la voz ceremoniosa de la piedra,
voz que no precisa de palabras,
ha susurrado nuestros nombres. Y avanzamos




• ALFIL BLANCO DE REY
Me habitan coordenadas, letras, números
que marcan mi posición en el tablero.
Antaño a mi Rey guardaba el flanco, y a salvo en sus murallas
gozaba día y noche el real banquete.
Vigías erizaban las almenas.
¿Cómo ahora están rodeándome
colmillos afilados? Gravitan en el cielo
Constelaciones inéditas: un halcón, un elefante,
un río de cieno. No comprendo sus augurios.
Me atenaza la sed, pero no es mía.
Siento ajena esta carne. En un extraño idioma
se pronuncian mis palabras.
Me parece que en otro tiempo sucedemos o estamos sucediendo
sólo en sueños. Esos que llamamos enemigos,
¿en otro sitio también así se nombran?
Cuando torres y caballos quiebren nuestras filas
y encuentren sus espadas nuestros cuellos,
¿encontraremos verdadera muerte?
¿El fin del sueño nos espera en el lecho de la concubina?
¿O un silencio inflexible nos aguarda,
El embudo en que se vierten moléculas y soles,
el universo entero, pieza a pieza, despeñándose?

• De la verdad no pido en demasía:
Tierra bajo los pies,
dos riñones intactos (sólo míos),
el cansancio triste de los carpinteros.
Y para mi descanso el lecho suave,
sin vehemencia, de mi aldeana.

Oh, Dama Negra, ¿he de rasgar, por fuerza estos papeles?

Moldeada en la parduzca corrección del barro,
hoy mi calavera me está moviendo a compasión.




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