Monika Zgustova

De no ser por Gala, “Dalí no hubiera llegado a ser tan conocido”: Monika Zgustova


Por: Raúl Armenta Asencio

En el marco de la 32 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se llevó a cabo del sábado 24 de noviembre al domingo 2 de diciembre, Galaxia Gutenberg presentó el libro, La intrusa: Retrato íntimo de Gala Dalí, de la autora checa, Monika Zgustova.

A lo largo de 182 páginas, Zgustova describe, de forma novelada, la vida de Gala, desde su llegada a un sanatorio en Suiza, donde conocería a Paul Éluard, hasta sus momentos más íntimos con Salvador Dalí.

A propósito de La intrusa, la investigación para lograr esta novela y la importancia de Gala Dalí en el mundo cultural de su época, hablamos con Monika Zgustova.

¿Qué nos puedes contar de La intrusa?

Es un libro que empecé hace unos ocho años, cuando fui con unos amigos escritores rusos al castillo de Púbol, que está en Girona, España, y que es donde vivía Gala Dalí, donde pasó sus últimos diez veranos de su vida. Este castillo era como su territorio propio; Dalí la visitaba a veces, pero estaba decorado a su gusto y era suyo.

Ahí descubrimos muchos objetos rusos: libros escritos en ese idioma, discos de música de ese país, un ícono con la virgen negra de Kazán, que es donde nació Gala. Lo que nos llamó la atención es que Gala siempre se presentaba como una mujer muy occidental, y aquí vimos muchas cosas rusas. Empezamos a indagar, y mis amigos me ayudaron desde Rusia, aunque también hice algunos viajes para allá. Así, reconstruí una historia de Gala, básicamente, a base de su juventud y la adolescencia.

Me di cuenta de varias cosas importantes: la primera, es que ella, Gala, de adolescente era muy amiga de dos escritoras incipientes, una era la poeta Marina Tsvetáyeva y su hermana, Asia, e iba a su casa todos los días porque el padre de estas dos chicas era el fundador de uno de los museos más importantes de Rusia y el mundo, y su madre era pianista, por lo que se respiraba un ambiente de cultura, algo que Gala no pudo olvidar: esto hizo que la cultura y la creación artística se convirtieran en algo muy importante.

Otra cosa que descubrí es que ella tenía una relación muy especial con su padre adoptivo y su hermano mayor: para ellos, Gala era una especie de ideal, la admiraban mucho, y había una relación un poco incestuosa, era algo incipiente. Aquí, Gala cogió el gusto por los amores clandestinos, que le duró por toda la vida.

¿Cómo fue el proceso de investigación para armar esta novela?

Tenía amigos en Rusia que me ayudaban a buscar esta información, aunque yo también hice un par de viajes, en los que encontré cosas muy importantes. Por otra parte, hace unos años, se publicó un libro con unos recuerdos o trozos de memorias de Gala, en los que habla mucho de su juventud en Moscú, sus vacaciones en Siberia y cosas así, ese me ayudó mucho, pues eran cuadernos en los escribía para ella misma.

Aunque es una biografía, La intrusa esta escrita de forma novelada, ¿cuáles fueron los principales retos para darle este formato?

No me lo propuse como una novela, sino como un retrato; sin embargo, sí se puede percibir como una biografía novelada. La verdad, no recuerdo haber tenido grandes problemas, me ceñí a la realidad, a lo que realmente había sucedido, algo que es muy importante en mi trabajo: que lo que escribo sea verdadero.

¿Cuál fue la relevancia de Gala en la vida de Salvador Dalí?

Empiezo con los otros hombres que estaban en su vida: Gala, tras haber adquirido la gran cultura de la que he hablado, cuando conoció en un sanatorio de Suiza a Paul Éluard, que era un año más joven que ella, le empujó a escribir poemas: de hecho, Gala se interesó por él porque le vio escribir algunos poemas; se puede decir que Gala creó a este poeta: trabajaba con él en sus poemas, cuando entró al grupo de los surrealistas fue gracias a ella, etcétera.

Algo parecido pasó con Max Ernst, amante de Gala mientras ella estaba casada con Paul Éluard. Ella estaba a su lado mientras el pintor hacía sus cuadros o las paredes en la casa de Gala y Paul. De alguna manera, le daba a entender, muy respetuosamente, que era lo que le gustaba de su arte.

Gala conoció a Dalí en 1929, cuando él vivía en la casa paterna en Cadaqués. Gala llegó a Cadaqués con un grupo de surrealistas.

La verdad, quién sabe qué hubiera pasado si Dalí no hubiera conocido a Gala: probablemente, Dalí no hubiera llegado a ser tan conocido, porque ella hizo muchísimo por él: siempre presente mientras él estaba creando, le daba consejos desde el respeto que tenía por él y su creación.

¿Por qué ha quedado eclipsada la figura de Gala?

Ella no tenía ningún interés en ser conocida, siempre se mantenía detrás de todos sus hombres, especialmente de Dalí: no hablaba en las reuniones, era una persona muy privada, por lo que dejaba que el creador hablara. A ella le interesaba su vida privada, tener lo que necesitaba y poder leer.

¿Estás trabajando en otro libro actualmente?

Sí. Estoy acabando una novela sobre Nabokov y las mujeres de su vida.

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