Brujas

Brujas (Reseña)

Por: Raúl Armenta Asencio

“El lenguaje deja ver en las veladas, todos somos iguales en los afectos, todos somos iguales en las noches, así como dicen en misa todos somos iguales bajo el sol, todos somos iguales bajo El Lenguaje, ese nos pone a todos iguales”. Brenda Lozano en Brujas.

El lenguaje nos hace ser. Más allá de posibles charlatanerías de libros de autoayuda con afirmaciones positivas que nos van a cambiar la vida, el lenguaje representa nuestra forma de ver la vida, de vivirla y de enfrentarnos a ella; el lenguaje nos da una identidad que muchas veces ni nosotros conocemos. Esa es la importancia de este elemento que está presente en cada persona, sea cual sea su cultura, religión o nivel socioeconómico (incluso, más allá de si puede hablar o no).

En Brujas, su más reciente novela, la escritora mexicana, Brenda Lozano, nos presenta la vida de Feliciana y Zoé, dos mujeres muy diferentes, al menos en apariencia. Una vive en una comunidad rural que tiene, a penas, los servicios básicos; la otra es de la clase media de la Ciudad de México. Sin embargo, las dos protagonistas tienen más en común de lo que ellas creen.

Brujas nos cuenta la historia de Zoé, una periodista que llega a San Felipe para investigar el asesinato de Paloma, una muxe que antes solía hacer curaciones. Ahí se encuentra con Feliciana, una famosa curandera y de las personas más cercanas a la occisa, y quien empieza a contar su historia, que es, al mismo tiempo, la historia de un pueblo y la historia de todas las mujeres violentadas en México y el mundo.

No pasan muchas páginas para que nos enteremos de las circunstancias que unen a Zoé y a Feliciana: las dos tienen hermanas violadas, padres que murieron muy pronto y, lo más importante, que se han convertido en brujas a través del uso de El Lenguaje (así, con mayúsculas), y que le dan forma a la realidad a través de sus narraciones.

El nombre de la novela no hace referencia a ese tipo de mujeres a las que, aún hoy, llamamos brujas. Es más bien una referencia al poder de estas dos mujeres de manipular El Lenguaje para contar una historia; así es como nos enteramos de sus vidas (una con un lenguaje pulcro y estudiado) y otra con un lenguaje repetitivo y poco vocabulario. Al final, nuestras protagonistas son, crean, se crean y se recrean a través de La Palabra.

Pero hay una bruja mayor. Y de eso nos damos cuenta por el orden de los capítulos y la importancia que Lozano les da a las voces: Zoé, la capitalina, se construye a partir del relato de Feliciana, por eso la curandera es más importante en todo momento, por eso ella inicia y finaliza la historia.

Al final, Brujas es una novela que nos habla de la melancolía del paso del tiempo y cómo este nos hace ser quien somos. Como dice Feliciana en una parte de la novela: “Porque el tiempo no anda en una línea, el tiempo anda en círculos”, así nosotros nos constituimos y aprendemos que, al final, El Lenguaje siempre es presente, porque, aunque algo ya haya pasado, nos lleva a ser quienes somos ahora.

Si tenemos que hablar de puntos fuertes en Brujas, el principal sería el uso del lenguaje que tiene Brenda Lozano para contar dos realidades muy distintas. Por momentos, hasta nos podemos imaginar a Feliciana hablándonos en un documental, de forma pausada y poética, repetitiva y sin prisas.

De igual forma, sin caer en los lugares comunes de este tipo de temáticas, Lozano nos habla de los problemas machistas que arrasan con México, como lo dice su protagonista: “A Paloma por muxe la mataron, por mujer la mataron, por curandera la mataron, porque a la malquerencia luego las gentes la llaman amor”.

Sin embargo, no todo es bueno en Brujas (por más que queramos celebrar a la autora y su forma de comunicarse con el lector). Los tiempos en que se desarrollan las acciones no están muy bien definidos, lo que podría conllevar algunos posibles errores históricos y de continuidad.

En resumen, Brujas es una novela que se lee de una forma algo extraña. Es una historia críptica en sentido (es decir, no queda del todo claro para qué se nos está contando lo que estamos leyendo, para qué tanto círculo y repetición) hasta casi el final.

Aun así, Brujas es una buena recomendación para los que quieran leer algo diferente, algo que hable de la problemática de nuestro país sin caer en lugares comunes, y que quieran seguir reflexionando sobre la novela mucho después de haberla acabado. Porque sí, el tema se queda en la mente hasta mucho después).

Brujas es un libro escrito por Brenda Lozano, publicado por Editorial Alfaguara. Cuenta con 264 páginas.

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