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México y Alemania estimulan intercambio académico en la FIL 2016





Por Violeta Amapola Nava

Guadalajara, Jalisco. 28 de noviembre de 2016 (Agencia Informativa Conacyt).- Para iniciar las actividades que se realizarán desde la perspectiva “La FIL también es ciencia” de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se llevó a cabo el panel Ciencia, tecnología e innovación. Una perspectiva de futuro.

Este panel tuvo como objetivo presentar a los asistentes el panorama actual y la visión a futuro en relación con la cooperación entre México y Alemania, en materia de ciencia y tecnología.

Como moderadora del evento, la directora adjunta de Desarrollo Científico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Julia Tagüeña Parga, consideró de gran trascendencia resaltar la colaboración entre estos dos países que, gracias a la celebración del Año Dual México-Alemania, se han hermanado para lograr un intercambio cultural y científico.

“Creo que todos estaremos de acuerdo en que nuestro futuro depende de lo que hagamos en ciencia, tecnología e innovación. México y Alemania convergen para el beneficio de ambas sociedades”, comentó la directora adjunta del Conacyt.

México y Alemania son países cuya cooperación no se limita al inicio del año dual. Pero este año es especial, pues se han realizado alrededor de mil eventos dirigidos a fortalecer una alianza entre estas naciones, recalcó Rüdiger Kappes, primer secretario de Asuntos Científicos de la Embajada de la República Federal de Alemania en México.

Intercambio científico y académico

“Desde hace varios años se viene impulsando un intenso programa de intercambio académico en estrecha colaboración con el Conacyt. Justamente, en este momento, hay dos mil 800 mexicanos estudiando en Alemania”, detalló Rüdiger Kappes.

Además, este año se publicó una convocatoria por parte de la Fundación Alemana de Investigación Científica, que financiará proyectos científicos de colaboración entre estas naciones.

“También se planea lanzar una nueva convocatoria con el objetivo de incluir a pequeñas y medianas empresas (pymes) de ambos países en proyectos de investigación de alta calidad”, agregó Rüdiger Kappes.

Aunado a esto, el Conacyt y diversas universidades e instituciones alemanas, como la Sociedad Max Planck, han formalizado convenios para beneficiar a estudiantes mexicanos de doctorado y posdoctorado.

Vínculo entre ciencia y empresa

Uno de los preceptos que se planean estimular con el intercambio académico y científico entre ambas naciones es el de la comunicación entre sociedad científica y comunidad empresarial.

“Como casi ningún otro país, Alemania personifica un estrecho vínculo entre la investigación de alto nivel y el sector industrial”, comentó Rüdiger Kappes.

Esta característica encuentra su sustento en el enfoque de educación dual implementado en Alemania y que este año ha comenzado a probarse en México, por la Secretaría de Educación Pública.

Este modelo, según el primer secretario de Asuntos Científicos de la Embajada de la República Federal de Alemania en México, es uno de los pilares de su nación y se refiere a la vinculación de los jóvenes egresados de la preparatoria con alguna empresa.

Y es que 60 por ciento de los jóvenes en Alemania, al finalizar el bachillerato, entra a trabajar por tres años a la industria, al mismo tiempo que asiste a una escuela en donde recibe formación teórica sobre el trabajo que realiza.

Los estudiantes, además, realizan su tesis dentro de la empresa, trabajando en resolver algún problema real que exista en su contexto laboral. Rüdiger Kappes expresó que este enfoque de resolver los problemas reales de la industria satisface tanto a las empresas como a los estudiantes.

“México, siendo un país industrial, tiene mucho potencial para hacer esto, vincular empresas e investigación científica. Allí está el ejemplo de la ciudad de Puebla”.

Fundación alemana para la investigación científica

Como parte de la invitación del panel para acercarse a los mecanismos de intercambio académico, la doctora Christina Siebe Grabach, representante de la Fundación Alemana para la Investigación Científica en México (DFG, por sus siglas en alemán), habló sobre las posibilidades que esta institución brinda a investigadores de ciencia básica.

La DFG es la organización de apoyo a la investigación científica más grande de Alemania, con un presupuesto de aproximadamente dos mil 700 millones de euros para apoyar proyectos de investigación básica en todas las áreas de las ciencias y las humanidades, explicó Christina Siebe.

Esta organización apoya la formación de jóvenes; asesora al parlamento y a las autoridades gubernamentales en temas científicos; y busca asegurar apoyos para proyectos de calidad científica y que involucren la participación de las universidades, detalló Christina Siebe, quien también es investigadora del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Desde el año 2009, la DFG ha apoyado 95 proyectos de colaboración científica entre México y Alemania, de los cuales 75 por ciento ha sido también apoyado por el Conacyt, lo que para la investigadora representa un claro ejemplo del interés mutuo por estimular el desarrollo científico.

“Más que echar a andar esta colaboración, la intención es mantenerla andando. Este año, la DFG se encuentra evaluando 75 propuestas de investigación colaborativa entre las naciones y se esperan los resultados a mediados del año entrante”.

Diversificar las relaciones

Al notar un público mayoritariamente joven, los integrantes del panel celebraron la posibilidad de estimular a los asistentes para perseguir un intercambio académico como elemento que enriquecerá su desarrollo educativo.

Para ello, el doctor José Luis Valdés Ugalde, investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, hizo énfasis en la necesidad que tiene México de diversificar sus relaciones económicas y científicas, y no depender únicamente del intercambio con Estados Unidos.

El investigador consideró que las oportunidades que tienen los estudiantes para lograr una estancia educativa en el extranjero son bastantes, y que mientras logren una comprensión del inglés y conocimientos básicos del idioma del país al que quieren viajar, el Conacyt y las instituciones de los países receptores facilitan en gran medida el intercambio.

Además, recalcó que con los intercambios académicos surgen nuevas maneras de entender la realidad y de estudiarla, se generan nuevos liderazgos y, en el caso de la cooperación con Alemania, se ganan conocimientos en cuanto a economía global, cambio climático, compromiso social, no proliferación nuclear y seguridad nacional.

La capacidad de transformar el conocimiento científico y la innovación tecnológica en valor agregado para la industria y la vida diaria de los ciudadanos, es lo que da mayor margen de maniobra, libertad y autonomía a los países, abundó José Luis Valdés.

Lecciones del año dual

Para Julia Tagüeña, el año dual ha dejado grandes satisfacciones, entre ellas darse cuenta de que en México se hace investigación científica de calidad y que se puede trabajar la ciencia con países como Alemania desde una relación de iguales, de colegas.

“Aunque parezca un camino largo, creo que actividades como estas en la FIL van a llevar a que México le apueste más a invertir más en ciencia y tecnología, pues esto tiene que ser algo que salga de la sociedad, que la sociedad crea en ello, que lo sienta cercano y propio”, concluyó Julia Tagüeña.




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