Virtue

Fuerte, sigiloso, energético y extraño es Virtue, el nuevo álbum de The Voidz





Por: Jeampierre Gutiérrez

Luego del descanso que se tomó la agrupación The Strokes de dar giras (conocida como una de las bandas más influyentes de la época contemporánea en lo que al indie rock se refiere, y apodados como “Los Salvadores del Rock” en la industria de la música) tras el lanzamiento de su álbum Comedown Machine en 2013, el vocalista de la banda, Julian Casablancas retomó su carrera musical como solista para hacer un álbum acompañado de la, por aquél entonces, nueva banda The Voidz a mediados del 2014, con el título Tyranny que consta de 12 canciones en als que presenta un nuevo género para el cantante, mismo que podemos definir como rock experimental y progresivo con tintes de punk.

Tras el éxito que obtuvo Tyranny, realizado por Julian Casablancas­­ + The Voidz, como se hacían llamar en ese tiempo, en la gira que se dio por diferentes partes del mundo, incluyendo ciudades de México, decidieron continuar con el proyecto., visitando Guadalajara a finales del año pasado en el marco del festival 212 RMX, para tocar algunas de sus canciones que estarían integradas en la nueva producción.

A inicios de este año, la banda decidió mostrar vídeos promocionales y el anuncio del supuesto nuevo nombre que, realmente, es casi lo mismo. The Voidz, generalizando y sin protagonismos, tal cual. Lanzaron el primer sencillo Leave It In My Dreams en el mes de enero del 2018, para posteriormente lanzar el siguiente sencillo que incluía un video musical, lo cual fue bien recibido por los seguidores de la banda.

Fue hasta marzo de este año cuando decidieron lanzar su segundo álbum de estudio, Virtue, que consta de 15 canciones con una duración extensa de aproximadamente 50 minutos entre todas.

A decir verdad, esperaba Virtue como fanático de la banda debido al gran sabor que me dejó Tyranny. Tuve que dedicar un tiempo de concentración y algunos cigarrillos para escuchar bien todo el álbum, que tiene sonidos fuertes, suaves, energéticos, y sobre todo extraños que te llevan a estar, en momentos, relajado, otras veces con ganas de bailar al ritmo de la batería acelerada y guitarras ruidosas, además de las atmosferas sutiles que me sumergieron a experiencias totalmente extrañas.

En cuanto al sonido general de la producción, tiene una particularidad, la cual hace que suene distorsionado la mayor parte de los instrumentos con un sonido sucio, pero, a su vez, con matices que generan sonidos estruendosos que se diferencia de lo que se acostumbra a hacer en producción.

Lo que le quitaría al álbum son algunas de las voces de Julian con una interferencia electrónica que, en mi opinión, arruina su voz. Por parte de Casablancas, su interpretación e intención son de mi agrado, su estilo de agudos y graves en melodías vocales enchinan la piel acompañado de música experimental.

Realmente valen la pena los más de 50 minutos que dura Virtue, aunque sí podría ser cansado para muchos oyentes. Sin embargo, la esencia de cada álbum es escucharlo sin pausa ni interrupciones, así es que, si quieres escuchar algo extraño, ruidoso, melódico y virtuoso, aquí tienes la respuesta.


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